Derechos que el Opus viola sistemáticamente con sus víctimas. Después de enumerar todas las vulneraciones de derechos reconocidas públicamente, se añade el link de donde se ha tomado la información.
Derechos Fundamentales que el Opus Dei viola.
1 –Derecho a la libre información, a tu criterio independiente de recibir la información que desees (lectura de libros, programas de televisión, etc.).
2 –Derecho a la intimidad personal, por ejemplo te leen la correspondencia.
3 –Derecho al pensamiento libre, cualquier pensamiento no autorizado lo consideran pecado (por ejemplo, pensar en los defectos de la Obra, replantearse la vocación).
4 –Derecho a la conducta libre en todo cuanto es normal en un cristiano corriente. Todo la actuación de los suyos está estipulada. Hasta en lo mínimo, tal y como que los numerarios tienen prohibido exponer fotos de sus padres y familiares en su habitación, no pueden usar zapatillas de felpa cuando están a solas en su cuarto, etc.
5 –Derecho a los sentimientos libres, sólo puedes poner el corazón en el Opus Dei y en lo que a él le conviene.
6 –Derecho a la madurez humana y psicológica equilibrada de sus miembros.
7 –Derecho a ser independiente, te obligan a depender de ellos hasta en lo más mínimo.
8 –Derecho a tener amigos dentro de la Obra y a continuar la amistad con los que lo eran tus amigos antes de incorporarse a ella.
9 –Derecho a elegir la vocación al Opus Dei: Tú no lo eliges, sino que son los directores quienes te eligen a ti.
10 –Derecho a elegir salirte del Opus Dei.
11 –Derecho al diálogo sobre la Obra, porque para los suyos "El Opus Dei es Dios", por lo que no admiten la mínima crítica sobre él.
12 –Derecho a autonomía económica. Te fuerzan a un estado de indigencia total, que, entre otras cosas, anula tu libertad para dejar el Opus Dei. Sí dejas la Institución no recibes ninguna ayuda suya.
13 –Derecho de la juventud a ser respetada. Aplican su coacción sobre adolescentes, forzándoles a hacerse del Opus Dei a pesar de estar inhabilitados por la ley para realizar contratos.
14 -Derecho a que se preserve tu intimidad en lo que le cuentas al director espiritual.
15 -Derecho a que los de la Obra no hagan públicos a terceros los defectos que ven en ti (cuando informan al director para hacerte una corrección fraterna; y cuando envían informes de tu vida interior a los superiores).
16 -Derecho a criticar los errores del Opus Dei con libertad sin que tengas que ver en ello una falta gravísima contra la unidad de la Obra.
17 -Derecho a elegir al director espiritual y al confesor habitual.
18 –Los derechos adquiridos por sus miembros a través de la Prelatura sólo existen mientras benefician al Opus Dei (directamente y exclusivamente) y les son enajenados en cuanto no es así: no te dan certificados del tiempo que estuviste en el Opus Dei, ni de las labores que realizaste, ni te facilitan los títulos civiles de los estudios eclesiásticos que cursaste dentro de la Obra, etc.
Es imposible que se pueda afirmar de quienes actúan institucionalmente de esa manera que sirvan con alegría y con sencillez a las almas.
Este texto está tomado de:
EL FIN SECRETO DEL OPUS DEI
De las vulneraciones de derechos que practica el Opus, que es del dominio público y que han sido expuestas en este tema, se desprende con claridad y distinción que el Opus se divide en 2 grupos:
Grupo 1. Las víctimas (los superexplotados, y digo superexplotados, porque el Opus no solo se conforma con quedarse con todo el dinero de sus víctimas, sino que además, irrumpe en su intimidad controlando hasta el límite de la demencia la vida privada de sus víctimas)
Grupo 2. Los sinvergüenzas (los superexplotadores de superexplotados)
PUBLICACIONES Y NOTICIAS SOBRE LA PELIGROSIDAD DE LA SECTA OPUS DEI ASÍ COMO TESTIMONIOS DE SUS VÍCTIMAS.
lunes, 8 de junio de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
SECRETISMO DEL OPUS DEI
"En la constitución del Opus Dei, redactada en 1950, el artículo 191 afirma: "Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus".
Si un general se cruza con el ministro de Defensa, Federico Trillo, cuya pertenencia al Opus Dei es pública, y le saluda con la palabra "pax ", el dirigente del PP le reconocerá como un miembro de la Obra y le responderá con otra expresión latina: 'In aeternum'. Este es el 'hola' trascendente que emplean entre sí los miembros de la organización. Esta preservación de la privacidad forma parte de la institución. Tanto es así que en su constitución, redactada en 1950, el artículo 191 afirma: "Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus".
Este misterio excita la curiosidad en torno a los miembros de la Obra. ¿Quiénes y cuántos son realmente? Según sus propios datos, cuentan con más de 500 colegios y universidades, medio centenar de emisoras de radio, 12 productoras de cine y televisión, 12 editoriales, 604 periódicos y revistas y 38 agencias de información. En España, el país de Jose María Escrivá, la Obra goza de más salud que nunca. En el artículo 202 de sus constitución se puede leer: "Medio de apostolado peculiar de la Institución son los cargos públicos, en especial aquellos que implican el ejercicio de una dirección". La presencia del Opus Dei se centra en la política, las finanzas, los medios de comunicación, el sector educativo o el seno de la propia Iglesia.
Su presencia en el entorno de la Casa Real se remonta a la época en la que el Opus apostó por el príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco. Desde entonces, Federico Suárez, miembro de la Obra, fue primero el preceptor del príncipe y después el capellán de la Casa Real. Y Laura Hurtado de Mendoza, también de la Obra, es la secretaria de Doña Sofía. En Moncloa, tanto José María Aznar como Ana Botella declaran no ser ni siquiera simpatizantes de la Obra. Pero el abuelo del presidente, Manuel Aznar, era íntimo amigo de Escrivá, ella es sobrina de José Botella, uno de los más reconocidos miembros de la Obra durante el régimen, y sus hijos fueron a los colegios Peñalba y Pinoalbar, que se rigen por el ideario de la Obra.
El aparato del PP cuenta con una nutrida presencia de miembros del Opus en sus filas. Entre los miembros y simpatizantes muy próximos están Federico Trillo, Cristóbal Montoro, Jesús Cardenal, José Manuel Otero Novas, Emilio Recorder de Caso, Juan Antonio Gómez Angulo, Rogelio Baón, Isabel Tocino, Loyola de Palacio, Juan Luis de la Vallina, Benigno Blanco, Andrés Ollero, Juan Ramón Calero, Juan José Lucas, Miguel Angel Cortés, José Manuel Romay, Ana Mato, Juan Cotino, José María Michavila (aunque él dice que lo dejó), Pablo Guardans, Joaquín Abril Martorell, Alberto de la Hera, María Concepción Dancausa, Pilar Pulgar, Francisco Gilet, Rosa Estarán, Gabriel Oliver, Manuel Milián, Vicente Martínez Pujalte, Pedro Agramunt, Eduardo Rodríguez Espinosa, Manuel Arqueros, Felipe Camisón, José María García Magallo, Carlos Robles Piquer, José Antonio Orza, Juan Piñeiro, Fernando Díez Moreno, Luis María Huete o Jesús Pedroche.
Los miembros de la Obra también están presentes en otros partidos: Jaime Ignacio del Burgo y Jesús Aizpún en UPN; Lluís Alegre, Concepción Ferrer y Joaquín Molins en CiU e, incluso, Rafael Larreina en Eusko Alkartasuna. Su penetración es menor en el PSOE, aunque uno de sus antiguos ideólogos, Ludolfo Paramio, estuvo en la Obra y luego la abandonó.
Pero la influencia de la Obra trasciende el ámbito político para hundir sus raíces en el sector económico y financiero. Según Santiago Aroca, autor de una exhaustiva investigación independiente sobre el Opus, el entramado alcanza a unas 1.500 empresas y sociedades. La organización mueve al año, sólo en España, alrededor de 180 millones de euros.
El área tradicional de influencia de la Obra en este sector ha sido el Banco Popular, presidido por uno de sus numerarios, Luis Valls Taberner, y por su hermano, Javier. Pero el Opus ha colocado a miembros y simpatizantes en puestos claves de otros grandes bancos y empresas. Entre ellos están o estuvieron, Emilio de Ybarra, ex presidente de BBV; Juan Alfaro, propietario de Empresas Alfaro; Pablo Bofill, ex presidente de Banco Atlántico; Guzmán Lacalle, ex vicepresidente del RACE; José J. Sancho Dronda, ex presidente de las Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA); Juan Palomeras Vigas, ex presidente de Banco de Navarra; José M. Arana Aizpurua, vicepresidente de Rioja Alta S.A.; Federico Isart, hombre de SCH vinculado a la Fundación Marcelino Botín; Víctor Mendoza, ex director del Instituto de Estudios Económicos; Ramón Mas, abogado; Eugenio Galdón, presidente de Ono; Jaime Vicens, ex presidente de Ediciones Rialp; Casimiro Molins, presidente de Cementos Molins y ex administrador de Naarden International; Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de Banca entre 1966 y 1990; José María Aristraín, presidente de la Corporación J.M.Aristraín; José María Concejo, ex secretario del consejo de BBV; Aristóbulo de Juan, ex asesor del Fondo Monetario Internacional; Álvaro Dornecq, ganadero y agricultor; Mariano Navarro, ex ministro de Hacienda; Antonio García Fernández, ex propietario de JOTSA; Antonio Rico Altuna, presidente de empresas Echevarría, o el ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores Juan Fernández Armesto.
En el ámbito de la Justicia, además del fiscal general, Jesús Cardenal, están en la órbita de la Obra los magistrados José Luis Requero, que es también vocal del Consejo General del Poder Judicial; Luis Román Puerta, Antonio Martí y Vicente Conde, y los fiscales Jesús Santos y Antonio del Moral.
Esta vigorosa presencia está relacionada con la especialización de la Obra, a partir del Vaticano II, en la enseñanza. Además de la Universidad de Navarra, con sus veinte facultades y su clínica universitaria, el Opus controla también el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), en cuyo consejo internacional se sientan los presidentes de grandes multinacionales y bancos. Son ya muchos los catedráticos de la Obra como José Luis Meilán Gil, rector de la Universidad de La Coruña; los catedráticos de Derecho Álvaro D'Ors, José Desantes,
Andrés de la Oliva, Gaspar Ariño y Rafael Navarro Valls; los de Ciencias de la Información Javier Fernández del Moral, Luis Núñez Ladeveze, Manuel Fernández Areal y José Luis Martínez Albertos; de Geología, Ramón Llamas, y de Latín, Antonio Fontán.
La vinculación con los medios de comunicación es casi fundacional. "Tenemos que envolver el mundo en papel de periódico", solía decir Escrivá. Entre los medios vinculados de alguna manera a la Obra se citan "Expansión", "Actualidad Económica", "Marca", "Telva", "Palabra" y "Mundo cristiano". Entre los periodistas y editores vinculados con la Obra están: Juan Pablo de Villanueva, Juan Kindelán, Miguel Platón, Luis Ayllón, José María García Hoz, Covadonga O'Shea, José Luis Cebrián Boné, Pilar Urbano, José Antonio Vidal-Quadras, Ramón Pi, Pablo Irazazábal, Luis Ignacio Seco, Francisco Prados de la Plaza, Joaquín Bordiú, José Apezarena, Ricardo Estarriol, Miguel Castellví, Pilar Cambra y Justino Sinova.
También forman parte de los círculos del Opus Dei numerosos eclesiásticos. Directamente ligados a la Obra está el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls; el director de la escuela diplomática del Vaticano, Justo Mullor, o el presidente del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos, el también español Julián Herranz.
Escrivá consiguió atraer hacia su carisma a miles de personas. Quizás porque, durante siglos, se había dado una excesiva clericalización de la Iglesia, hasta el punto de que muchos pensaban que, para lograr la santidad, era preciso apartarse del mundo, hacerse fraile, cura o monja. Monseñor Escrivá, en cambio, adelantándose al Vaticano II, recuerda que la santidad es posible en medio del mundo, "haciendo endecasílabos de la prosa ordinaria de cada día~', como le gustaba decir.
ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL OPUS DEI
PRESIDENTE GENERAL ( PRELADO ) :
Máximo responsable vitalicio del Opus Dei y el único prelado personal de la Iglesia. Los miembros de la prelatura están sometidos a su autoridad y no a la de los obispos diocesanos. Tras el fundador, Escrivá de Balaguer, el siguiente prelado fue Alvaro del Portillo. A su muerte le sucedió Javier Echevarría, el actual prelado de la Obra.
NUMERARIOS
Forman el núcleo de la organización. Hacen votos de pobreza, castidad y obediencia. Viven en centros de la Obra, a la que entregan todos sus ingresos. Pueden ser tanto clérigos como seglares. Se subdividen en tres categorías: Electores (los que tiene voz y voto en la elección del presidente general de la Obra), inscritos (los que ocupan puestos de responsabilidad en el organigrama) y ordinarios (los que no ostentan cargos de dirección).
SUPERNUMERARIOS
Hombres y mujeres, solteros y casados. Entregan parte de sus ingresos a la Obra.
Si un general se cruza con el ministro de Defensa, Federico Trillo, cuya pertenencia al Opus Dei es pública, y le saluda con la palabra "pax ", el dirigente del PP le reconocerá como un miembro de la Obra y le responderá con otra expresión latina: 'In aeternum'. Este es el 'hola' trascendente que emplean entre sí los miembros de la organización. Esta preservación de la privacidad forma parte de la institución. Tanto es así que en su constitución, redactada en 1950, el artículo 191 afirma: "Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus".
Este misterio excita la curiosidad en torno a los miembros de la Obra. ¿Quiénes y cuántos son realmente? Según sus propios datos, cuentan con más de 500 colegios y universidades, medio centenar de emisoras de radio, 12 productoras de cine y televisión, 12 editoriales, 604 periódicos y revistas y 38 agencias de información. En España, el país de Jose María Escrivá, la Obra goza de más salud que nunca. En el artículo 202 de sus constitución se puede leer: "Medio de apostolado peculiar de la Institución son los cargos públicos, en especial aquellos que implican el ejercicio de una dirección". La presencia del Opus Dei se centra en la política, las finanzas, los medios de comunicación, el sector educativo o el seno de la propia Iglesia.
Su presencia en el entorno de la Casa Real se remonta a la época en la que el Opus apostó por el príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco. Desde entonces, Federico Suárez, miembro de la Obra, fue primero el preceptor del príncipe y después el capellán de la Casa Real. Y Laura Hurtado de Mendoza, también de la Obra, es la secretaria de Doña Sofía. En Moncloa, tanto José María Aznar como Ana Botella declaran no ser ni siquiera simpatizantes de la Obra. Pero el abuelo del presidente, Manuel Aznar, era íntimo amigo de Escrivá, ella es sobrina de José Botella, uno de los más reconocidos miembros de la Obra durante el régimen, y sus hijos fueron a los colegios Peñalba y Pinoalbar, que se rigen por el ideario de la Obra.
El aparato del PP cuenta con una nutrida presencia de miembros del Opus en sus filas. Entre los miembros y simpatizantes muy próximos están Federico Trillo, Cristóbal Montoro, Jesús Cardenal, José Manuel Otero Novas, Emilio Recorder de Caso, Juan Antonio Gómez Angulo, Rogelio Baón, Isabel Tocino, Loyola de Palacio, Juan Luis de la Vallina, Benigno Blanco, Andrés Ollero, Juan Ramón Calero, Juan José Lucas, Miguel Angel Cortés, José Manuel Romay, Ana Mato, Juan Cotino, José María Michavila (aunque él dice que lo dejó), Pablo Guardans, Joaquín Abril Martorell, Alberto de la Hera, María Concepción Dancausa, Pilar Pulgar, Francisco Gilet, Rosa Estarán, Gabriel Oliver, Manuel Milián, Vicente Martínez Pujalte, Pedro Agramunt, Eduardo Rodríguez Espinosa, Manuel Arqueros, Felipe Camisón, José María García Magallo, Carlos Robles Piquer, José Antonio Orza, Juan Piñeiro, Fernando Díez Moreno, Luis María Huete o Jesús Pedroche.
Los miembros de la Obra también están presentes en otros partidos: Jaime Ignacio del Burgo y Jesús Aizpún en UPN; Lluís Alegre, Concepción Ferrer y Joaquín Molins en CiU e, incluso, Rafael Larreina en Eusko Alkartasuna. Su penetración es menor en el PSOE, aunque uno de sus antiguos ideólogos, Ludolfo Paramio, estuvo en la Obra y luego la abandonó.
Pero la influencia de la Obra trasciende el ámbito político para hundir sus raíces en el sector económico y financiero. Según Santiago Aroca, autor de una exhaustiva investigación independiente sobre el Opus, el entramado alcanza a unas 1.500 empresas y sociedades. La organización mueve al año, sólo en España, alrededor de 180 millones de euros.
El área tradicional de influencia de la Obra en este sector ha sido el Banco Popular, presidido por uno de sus numerarios, Luis Valls Taberner, y por su hermano, Javier. Pero el Opus ha colocado a miembros y simpatizantes en puestos claves de otros grandes bancos y empresas. Entre ellos están o estuvieron, Emilio de Ybarra, ex presidente de BBV; Juan Alfaro, propietario de Empresas Alfaro; Pablo Bofill, ex presidente de Banco Atlántico; Guzmán Lacalle, ex vicepresidente del RACE; José J. Sancho Dronda, ex presidente de las Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA); Juan Palomeras Vigas, ex presidente de Banco de Navarra; José M. Arana Aizpurua, vicepresidente de Rioja Alta S.A.; Federico Isart, hombre de SCH vinculado a la Fundación Marcelino Botín; Víctor Mendoza, ex director del Instituto de Estudios Económicos; Ramón Mas, abogado; Eugenio Galdón, presidente de Ono; Jaime Vicens, ex presidente de Ediciones Rialp; Casimiro Molins, presidente de Cementos Molins y ex administrador de Naarden International; Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de Banca entre 1966 y 1990; José María Aristraín, presidente de la Corporación J.M.Aristraín; José María Concejo, ex secretario del consejo de BBV; Aristóbulo de Juan, ex asesor del Fondo Monetario Internacional; Álvaro Dornecq, ganadero y agricultor; Mariano Navarro, ex ministro de Hacienda; Antonio García Fernández, ex propietario de JOTSA; Antonio Rico Altuna, presidente de empresas Echevarría, o el ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores Juan Fernández Armesto.
En el ámbito de la Justicia, además del fiscal general, Jesús Cardenal, están en la órbita de la Obra los magistrados José Luis Requero, que es también vocal del Consejo General del Poder Judicial; Luis Román Puerta, Antonio Martí y Vicente Conde, y los fiscales Jesús Santos y Antonio del Moral.
Esta vigorosa presencia está relacionada con la especialización de la Obra, a partir del Vaticano II, en la enseñanza. Además de la Universidad de Navarra, con sus veinte facultades y su clínica universitaria, el Opus controla también el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), en cuyo consejo internacional se sientan los presidentes de grandes multinacionales y bancos. Son ya muchos los catedráticos de la Obra como José Luis Meilán Gil, rector de la Universidad de La Coruña; los catedráticos de Derecho Álvaro D'Ors, José Desantes,
Andrés de la Oliva, Gaspar Ariño y Rafael Navarro Valls; los de Ciencias de la Información Javier Fernández del Moral, Luis Núñez Ladeveze, Manuel Fernández Areal y José Luis Martínez Albertos; de Geología, Ramón Llamas, y de Latín, Antonio Fontán.
La vinculación con los medios de comunicación es casi fundacional. "Tenemos que envolver el mundo en papel de periódico", solía decir Escrivá. Entre los medios vinculados de alguna manera a la Obra se citan "Expansión", "Actualidad Económica", "Marca", "Telva", "Palabra" y "Mundo cristiano". Entre los periodistas y editores vinculados con la Obra están: Juan Pablo de Villanueva, Juan Kindelán, Miguel Platón, Luis Ayllón, José María García Hoz, Covadonga O'Shea, José Luis Cebrián Boné, Pilar Urbano, José Antonio Vidal-Quadras, Ramón Pi, Pablo Irazazábal, Luis Ignacio Seco, Francisco Prados de la Plaza, Joaquín Bordiú, José Apezarena, Ricardo Estarriol, Miguel Castellví, Pilar Cambra y Justino Sinova.
También forman parte de los círculos del Opus Dei numerosos eclesiásticos. Directamente ligados a la Obra está el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls; el director de la escuela diplomática del Vaticano, Justo Mullor, o el presidente del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos, el también español Julián Herranz.
Escrivá consiguió atraer hacia su carisma a miles de personas. Quizás porque, durante siglos, se había dado una excesiva clericalización de la Iglesia, hasta el punto de que muchos pensaban que, para lograr la santidad, era preciso apartarse del mundo, hacerse fraile, cura o monja. Monseñor Escrivá, en cambio, adelantándose al Vaticano II, recuerda que la santidad es posible en medio del mundo, "haciendo endecasílabos de la prosa ordinaria de cada día~', como le gustaba decir.
ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL OPUS DEI
PRESIDENTE GENERAL ( PRELADO ) :
Máximo responsable vitalicio del Opus Dei y el único prelado personal de la Iglesia. Los miembros de la prelatura están sometidos a su autoridad y no a la de los obispos diocesanos. Tras el fundador, Escrivá de Balaguer, el siguiente prelado fue Alvaro del Portillo. A su muerte le sucedió Javier Echevarría, el actual prelado de la Obra.
NUMERARIOS
Forman el núcleo de la organización. Hacen votos de pobreza, castidad y obediencia. Viven en centros de la Obra, a la que entregan todos sus ingresos. Pueden ser tanto clérigos como seglares. Se subdividen en tres categorías: Electores (los que tiene voz y voto en la elección del presidente general de la Obra), inscritos (los que ocupan puestos de responsabilidad en el organigrama) y ordinarios (los que no ostentan cargos de dirección).
SUPERNUMERARIOS
Hombres y mujeres, solteros y casados. Entregan parte de sus ingresos a la Obra.
lunes, 25 de mayo de 2009
EJEMPLO DE HONESTIDAD: UN PSIQUIATRA DEL OPUS
CONDENA DE DOS MILLONES
El psiquiatra, la esposa y su marido
Enrique Rojas reveló un informe sobre una paciente
IRENE HDEZ. VELASCO
Tiene un currículum de relumbrón: catedrático de Psiquiatría, director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, premio Extraordinario del Doctorado en Medicina, premio Conde de Cartagena de la Real Academia de Medicina, Médico Humanista 1995. Por si fuera poco, también es escritor de éxito. Su último libro, El amor inteligente, lleva más de 20 ediciones.
Pero una mancha acaba de ensombrecer la trayectoria de este médico granadino, miembro del Opus Dei. Enrique Rojas, en cuyo diván se tumban nobles, políticos, empresarios y famosos varios, ha sido condenado por violar el derecho a la intimidad de una paciente. Por saltarse a la torera el sacrosanto secreto profesional.
«En modo alguno debió revelar datos ni apreciaciones sobre su paciente conocidos en el ejercicio de su profesión sin el conocimiento expreso de la interesada». Con estas palabras, el Juzgado de primera instancia número 43 de Madrid le ha condenado a pagar dos millones de pesetas a una paciente, por violar su derecho a la intimidad.
La paciente en cuestión se llama María Menchaca. Toda una vizcondesa, de Bahíahonda; un ejemplo de la clientela que se pone en manos de Enrique Rojas.
María Menchaca es la ex mujer de Jorge Juste, famoso del papel cuché, presentador de televisión, habitual de las revistas del corazón y novio durante un tiempo de Ana Obregón. El caso: el matrimonio de María Menchaca y Jorge Juste se hundía. Y, en un intento de enderezarlo, animada por su entonces esposo, María Menchaca acudió a la consulta de Enrique Rojas. Le vio en 11 ocasiones entre diciembre de 1991 y febrero de 1992.
Un año y medio después, María Menchaca y Jorge Juste se separaron. Inmediatamente, comenzó el proceso de divorcio: estaba en juego la custodia de los tres hijos de la pareja.
Y Enrique Rojas volvió a cobrar protagonismo. Acudió al proceso de divorcio como testigo de Jorge Juste. Y presentó ante el tribunal un informe psicológico-psiquiátrico sobre María Menchaca. El texto aseguraba de la que fuera su paciente: «Tiene una personalidad inmadura (....), histriónica y narcisista. (...) María Menchaca muestra claras y graves incapacidades afectivas y de personalidad para la guardia y custodia de sus hijos». El informe concluía aconsejando al tribunal que concediera la guardia y custodia de los menores al padre.
«Me quedé de piedra», asegura María Menchaca. «Rojas acababa de violar el más elemental secreto profesional, entregando a la parte contraria, sin mi conocimiento, mis informes psicológicos, completamente falsos, por otra parte. El, que tanto habla de ética, se comportó de forma amoral».
Segundo informe
El informe no surtió, sin embargo, el efecto que buscaba. Finalmente, le fue concedida a María Menchaca la guardia y custodia de los tres hijos del matrimonio. Entre otras cosas, porque ella presentó un segundo informe psicológico que la acreditaba como perfectamente capaz de hacerse cargo de los niños. «Pero me sentí tan indefensa que decidí denunciar al doctor Rojas», explica Menchaca.
Así lo hizo. Rojas ha sido condenado a indemnizar a la que fuera su paciente con dos millones de pesetas. La sentencia afirma que «no es difícil deducir que la relación de amistad, en mayor o menor grado, entre el señor Juste y el doctor Rojas Montes fue determinante para la emisión del informe. Igual de indudable es que el demandado conocía que su informe, netamente desfavorable para la señora Menchaca, podía determinar serios perjuicios para ésta, lo que acentúa la gravedad del incumplimiento de sus obligaciones profesionales».
El psiquiatra granadino ha declinado hablar en todo momento con este periódico. En una carta dirigida al presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, Rojas asegura que «en nigún caso quería perjudicar» a Menchaca. «Mi informe pericial, aunque se refiere a ella, tiene como objetivo la protección de los hijos», añade Rojas, que ha recurrido la sentencia que le obliga a pagar dos millones.
Antes de acudir a los tribunales, Menchaca se dirigió al Colegio Oficial de Médicos, solicitándole que abriera un expediente disciplinario contra el psiquiatra. «En dos años no me han dado repuesta alguna», sostiene Menchaca. Acudió al Defensor del Pueblo. «Y el Colegio de Médicos de Madrid me contestó que el caso había prescrito», añade la afectada. «Yo presenté mi queja a tiempo. Pero el Colegio de Médicos ha estado demorando su contestación. Me parece impresentable», afirma Menchaca.
El presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, el doctor Antonio Piga, no quiso ni confirmar ni desmentir a CRONICA si la queja de María Menchaca contra el psiquiatra Enrique Rojas ha sido archivada. «Es información confidencial», dijo. Pero María Menchaca no va a tirar la toalla. «Si el Colegio de Médicos de Madrid no actúa contra el doctor Rojas, denunciaré a este organismo».
martes, 19 de mayo de 2009
EL PODER DEL OPUS DEI
El poder del Opus Dei (Pablo Elorduy - Diagonal)
Lo expuesto en este artículo, es solo una parte de lo que se conoce, pero dado el secretismo del Opus, es de temer que su poder real sea mucho mayor.
Tras la muerte de Franco, aparecieron diversos libros en los que se calificaba al Opus Dei, bastión del régimen, como "masonería" o "mafia blanca". La Obra, considerada una secta por la mayoría de los observatorios de sectas, basa su éxito en un sistema vertical, unas finanzas opacas (supuestamente engordadas por medio de lo que Escrivá de Balaguer llamaba "el santo sablazo") y un férreo control de la vida sexual de sus prosélitos, aderezada con cilicios y bromuro. Ochenta años después de su fundación, el poder del Opus Dei se extiende por todo el planeta.
- Cargos medios.
Los exconcejales Jesús Pedroche, condenado por despedir a una embarazada soltera, y Antonio Moreno, absuelto en el caso Funeraria, forman parte de la Asamblea General de Cajamadrid, nombrados por el Ayuntamiento de Madrid. Se relaciona a ambos con el Opus.
- Acoso a una menor.
El pasado año, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid se reunió con Javier Contreras, vicario general del Opus Dei en Madrid, para que instase a los empleados del centro escolar Los Tilos del Opus Dei a que cortasen la comunicación con una menor. Según el expediente, la niña habría manifestado su deseo de convertirse en numeraria de la Obra cuando tuviese edad suficiente para hacerlo. En este caso, los padres acudieron al Defensor del Menor para detener la captación de su hija.
- El Opus Dei conserva su caché. La Prelatura fundada por Escrivá de Balaguer sigue presente en la vida pública del Estado español.
La influencia del Opus Dei en el Parlamento ha caído enteros durante el Gobierno del PSOE. No obstante, la Obra mantiene su influencia empresarial mediante centros de gestión y fundaciones.
Robert De Niro, Nicolas Cage o Antonio Banderas, cualquiera de estos tres actores podría ser José María Escrivá de Balaguer en la gran pantalla, o al menos es lo que anunciaba uno de los foros cinematográficos del Opus Dei. La película se planteó como una respuesta al ataque mediático más importante que ha sufrido el Opus en ochenta años: "El Código Da Vinci", una ficción que escoció en el seno de la Obra y que, para algunos analistas, la sumió en una crisis de vocaciones acentuada por la mayor popularidad de otros movimientos de la ultraderecha católica, como los Legionarios de Cristo y Camino Neocatecumenal, los numerosos 'Kikos'. No obstante, el Opus cuenta en la actualidad con más de 80.000 fieles oficiales, de los cuales 1.750 son sacerdotes. Más de la mitad de los seguidores de la Obra, ahora dirigidos por el prelado Javier Echevarría, viven en Europa. América es la segunda fuente de militantes, con más de 28.000 individuos adscritos al grupo. Oficialmente, la prelatura es una organización "sin ánimo de lucro", si bien su fundador recomendaba emplear lo que él llamaba "el Santo sablazo" para financiar sus "obras de caridad"; misiones orientadas casa exclusivamente al proselitismo.
- Políticos afines.
Escrivá aseguraba desde el púlpito que él no se metía en política. Sin embargo, la nómina de afiliados al Partido Popular relacionados con el Opus es extensa. Ex ministros como Federico Trillo, Juan José Lucas, Cristóbal Montoro, Margarita Mariscal de Gante, Isabel Tocino o Romay Beccaría, y otros 'populares' de la vieja guardia como Ana Mato o el exdirector general de la policía y actual Conseller de la Generalitat valenciana, Juan Cotino, aparecen en las quinielas de supuestos allegados al grupo. Junto a tan notorio elenco, otros partidos cuentan con sus propios "sospechosos", como el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, del PSOE, que ha participado en charlas para defender el compromiso con la libertad de Escrivá, y personalidades de otros grupos como CiU, UPN o EA también son simpatizantes, colaboradores o allegados a este grupo. Los mismos rumores -inevitables cuando se trata de una organización que cohabita con el secreto- situaban al propio José María Aznar como "afecto" al Opus, no en vano, sus hijos se educaron en colegios de la prelatura (excepto el pequeño Alonso, que estudió con los Legionarios) y su esposa, Ana Botella, es sobrina del supernumerario José Botella.
En más altas esferas suele recordarse la larga relación entre la Obra y la casa real. François Normand recordó en su libro "El poder del Opus" que el rey Juan Carlos tuvo como preceptor a un miembro de la Obra, Anael López Amo, así como el apoyo del Opus durante el proceso de sucesión de Franco. Un sacerdote de la prelatura, Federico Suárez, fue capellán de la Zarzuela, y otro miembro, Álvaro del Amo, fue el encargado de la educación del príncipe Felipe. La amistad de la secretaria personal de la reina, Laura Hurtado de Mendoza, que pertenece al Opus, con la periodista Pilar Urbano pudo influir en la elección de esta última como biógrafa oficial de la Reina. La misma periodista arremetía en 1994 contra los "maricas", las "machihembras" y los "sarasas recomidos de sida".
- Escuelas y fundaciones.
Urbano se apresuró a explicar que el 80% de los beneficios de su biografía irían a parar a obras benéficas. Se refería a la Fundación Senara, que gestiona un colegio con el mismo nombre en el barrio de Moratalaz (Madrid), una sociedad de la prelatura que recibe, además de las donaciones de Urbano, distintas ayudas de Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, así como de las obras sociales de Cajamadrid y La Caixa.
El Opus funciona en el Estado a través de diversos grupos para la educación: Centros Familiares de Enseñanza, Fomento de Centros de Enseñanza, Fomento de Centros de Enseñanza, Attendis, Institució Familiar o el Grupo COAS entre otros. Estas sociedades se encargan de la gestión de centros privados, a los que numerosos cabildos y comunidades han cedido el usufructo de terrenos. Recientemente, la Comunidad de Madrid, gobernada por Esperanza Aguirre, otorgó a la Fundación Educatio Servanda, presuntamente vinculada con la Obra, 26.000 metros cuadrados para la construcción de un nuevo colegio en el municipio de Alcorcón. Esta fundación recoge en su web una guía práctica para la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, caballo de batalla del universo Opus junto a temas como la investigación con células madre, el aborto o la eutanasia.
La Universidad de Navarra, otra entidad sin ánimo de lucro, recibe millones de euros de financiación pública para proyectos de investigación. Asociada a la universidad navarra, está la IESE Busines' School, escuela de negocios de prestigio internacional.
La principal vía de financiación de la Prelatura es a través de fundaciones y organizaciones no gubernamentales, así como de las aportaciones de sus numerarios, supernumerarios y allegados.
La página web "Opus Dei Awareness Network" aporta un amplio listado de Fundaciones vinculados al Opus que operan en Estados Unidos y en países como México, Argentina, Italia o Inglaterra. Como ejemplo, una de las ONGs de la Obra, Séniors Españoles para la Cooperación Técnica (SECOT) recibe fondos del Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Industria, el Instituto de Crédito Oficial o la Unión Europea, entre otros. Según Agustina López, coordinadora de Opus Libros, una web crítica con la prelatura, las ONGs del Opus "dicen que van a ayudar a los pobres de Perú y en realidad lo que hacen es abrir una escuela para captar numerarias auxiliares o dicen que ayudan a jóvenes campesinos para que tengan acceso a la educación, y lo cierto es que lo que hay detrás es un seminario para conseguir futuros sacerdotes agregados".
- Empresas y jueces.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, declaró al aterrizar a su cargo que "el Opus Dei no influye para nada y dudo que haya influido (en la gestión) en l pasado", sin embargo el vicepresidente de la entidad, Luis Hernando y Prat de la Riba, es hermano del vicario regional de la Obra. Más empresas o corporaciones importantes en cuyos organismos directivos hay o ha habido allegados al Opus son FCC, BBVA, ONO o Europa Press, y organismos como el Fondo Monetario Internacional, la Unesco, la ONU o el FBI, cuyo director durante el mandato de Clinton, Louis Freeh (miembro del Opus) organizó, entre otras operaciones, el asalto contra la secta de David Koresh en Waco (Texas).
Como señalan las fuentes consultadas, lo más habitual es que los allegados nieguen pertenecer a la Obra, salvo que sea demasiado evidente. Uno de los que ha negado su filiación es el presidente del Consejo General del Poder Judicial, propuesto por el PSOE, Carlos Dívar, que explicó durante su toma de posesión la ventaja que tenía respecto a ateos y agnósticos a la hora de juzgar: "Los católicos, obedeciendo al Papa, nunca nos equivocamos". Otros magistrados en la órbita del Opus Dei son el ex vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) José Luis Requero (que participa activamente en actos del movimiento antiabortista), la presidente de la Audiencia de Bizkaia, Ana Iracheta, o el ex fiscal general del Estado, Jesús Cardenal.
- Cuando el verbo se hizo contante y sonante. La historia negra del Opus Dei.
La muerte de Juan Pablo I "de la que nunca se sabrá toda la verdad", como indica Alberto Moncada, aupó al arzobispo polaco Wojtyla a la silla de san Pedro, desde la que estableció a la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei como la primera y, hasta el momento, única "prelatura personal" sobre la faz de la tierra. Este privilegio supone que los miembros laicos del Opus pueden dedicarse a labores apostólicas sin depender de las diócesis regionales. La Obra se nutre de las aportaciones de los numerarios (eternos solteros que no tienen dinero para sus gastos personales), los supernumerarios que habitualmente están casados, y los allegados, cercanos o simpatizantes, que aportarían aproximadamente el 10% de su salario y gran parte de su testamento a cambio de guía espiritual.
En octubre de 1928, pergeñado por el sacerdote José María Escrivá tras una propuesta del mismo dios, nace el Opus Dei, que desde el inicio se establece como una organización anticomunista, misógina y de un oscurantismo manifiesto. Tras su periplo fascista, el régimen de Franco encuentra en la Obra un aliado que le ayuda a gestionar el período de autarquía por medio de varios ministros: los más famosos, los López (López Bravo y López Rodó). En 1969 12 de los 19 ministros del régimen eran miembros del Opus. Las muertes de Carrero Blanco, del propio Escrivá y de Franco restan parte de su influencia política al Opus que, no obstante, mantiene su influencia financiera gracias a los banqueros Rafael Termes y Luis Valls y su poder en el Vaticano por medio de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Estado papal hasta 2002 (año de la canonización de Escrivá).
El "rescate" del Papa Juan Pablo II de manos de sus acreedores polacos por medio de la red financiera tejida en torno a la Fundación Limmat evidenció la pericia de los "banqueros del Opus" en materia de maquillaje financiero. Pese a que la organización se ha visto sacudida por escándalos como los de Rumasa, Matesa o Gescartera, el Opus ha salido sin mayor perjuicio dado que las aportaciones a la Obra no constan en ningún libro oficial. Según señala François Normand, en su libro "El poder del Opus Dei", la estrategia actual de este grupo consiste en infiltrarse en organización como la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE), Naciones Unidas (ONU), en la Unesco o el Parlamento Europeo. En 1997, el Gobierno belga incluyó al Opus Dei en una lista de sectas por su carácter "integrista y elitista".
- Entrevista a Alberto Moncada, autor de "Historia oral del Opus Dei": "Todo el dinero del Opus Dei es dinero negro".
Moncada reconoce que meterse con el Opus Dei "es un deporte" aunque hoy prefiere dedicar el tiempo a su trabajo como presidente de Sociólogos Sin Fronteras.
Moncada estuvo en la Obra durante los '50. Ahora califica al Opus "como una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles". Considera que el Opus no influye en la vida política tanto como lo hizo durante las dictaduras de Franco en España o Pinochet en Chile o como lo viene haciendo la Conferencia Episcopal desde las legislaturas de Aznar.
- ¿Ha entrado el Opus en un período de recesión?
- Me da la sensación de que la gente está abandonando el Opus en desbandada. Hay una contradicción entre una primera generación cercana al poder y lo que pasa en la actualidad, que es un poder limitado que se concentra en la red de colegios que tiene. Yo le doy mucha importancia a sus centros de formación empresarial. Aparte del de Barcelona [IESE], hay en México, en Nafarroa, etc. Estos colegios han sabido dar con ese tipo de gestor neoconservador, capitalista a ultranza y muy legal que interesa a las empresas. Luego están las profesiones más conservadoras, por ejemplo la judicatura, donde hay personajes especialmente conservadores que son un trozo de Opus. Ese tipo de fundamentalismo funcionó muy bien con el Papa polaco, que les hizo muchos favores, como crearles esa independencia de los obispos territoriales o la 'turbocanonización' de Escrivá. Ahora ya no está tan claro, porque este Papa ya no es tan amigo.
- ¿Por qué dice que es una secta y no un grupo católico más?
- Como secta, es un grupo cerrado, donde no hay democracia interna, en la que los miembros están totalmente subordinados a lo que dice el superior. Evidentemente, la mayoría de los observatorios de sectas ya lo tienen clasificado como tal. A medida que la gente se informa, se va limitando su alcance.
- ¿Les han afectado las últimas películas críticas?
- La situación de las mujeres en el Opus es muy siniestra y eso es lo que aparece en "Camino". Es un reflejo muy bueno de lo que es el fanatismo, de cómo cogen a una niña y la manipulan hasta su muerte. En cuanto a la respuesta del Opus, ahora han sido más listos: se han callado, han puesto a la familia de la niña a dar la cara, pero ellos se han inhibido. Han aprendido del error que tuvieron con "El código Da Vinci".
- ¿Sólo hay gente de derechas en el Opus?
- Ellos no han inventado nada, simplemente cogen el Concilio de Trento y lo aplican hasta las últimas consecuencias. Son muy poco amigos de luchar contra los pecados del dinero: hay gente del Opus muy sinvergüenza, siempre la ha habido, pero eso se perdona. Se obsesionan por lo que tiene que ver con la obediencia, con el sexo, es decir, con la moral tradicional. Han tenido varios escándalos financieros, ahí está Ruiz Mateos, por ejemplo, que tuvo problemas porque dijo que había dado dinero para salvar al Papa Juan Pablo II. Ellos no quieren que se diga nada de la contabilidad del Opus. Por ejemplo, todo el dinero del Opus es negro. Alguien del Opus tiene la obligación, como casado, de dar el 10% de sus ingresos. Pero nunca les dan un recibo. Tienen una contabilidad falsa: lo que ganan no va al fisco. El Opus es un paraíso fiscal.
- Itinerario de captación (Agustina López de los Mozos).
(Agustina López de los Mozos es la coordinadora de la página web Opus Libros (www.opuslibros.org)).
Actualmente la mayoría de las vocaciones de numerarios o numerarias que llegan a la prelatura provienen de los colegios de enseñanza media promovidos por la prelatura. Y, por lo general, son niños que anteriormente llevaban años como "socios" de los clubes infantiles familiares, promovidos en el entorno de la prelatura. Son escasas las vocaciones de numerarios entre universitarios y personas maduras: entre otras razones porque el afán de obtener "resultados proselitistas inmediatos" ha llevado a que los directores se hayan interesado por objetivos aparentemente "más rentables". Así, en los últimos lustros, se han centrado en los estudiantes de enseñanzas medias y en los de enseñanza primaria. Como el Código de Derecho Canónico no permitía ninguna incorporación hasta los 18 años, se acudió al subterfugio de crear la figura del aspirante a fin de tramitar "peticiones de admisión" sin validez canónica. No había más razón que el hecho de que fue el fundador quien estableció ese mínimo.
Desde el momento de su petición se les trata como "personas de la Obra" a todos los efectos: obligación de asistir a los medios de formación, disponibilidad, encargos, participación en las reuniones de familia, etc. Y se les va inculcando el espíritu de sumisión a los directores como portavoces de la "voluntad divina". No pocas veces se hace esto en contra del parecer de sus padres.
Se comienza por atraer niños a los clubes familiares donde aquéllos encuentran un ambiente grato que les ayuda a ocupar bastantes de sus ratos libres en "actividades de formación": esto es, se resuelve ahí el ocio de los pequeños, que siempre es un problema para los padres. Es en el club donde esos niños toman contacto con fieles numerarios o agregados que los superan en edad, en preparación y en experiencia vital. Éstos saben ganarse sus voluntades, su "amistad", y tantas veces su admiración. Saben entretenerlos, ayudarlos en sus tareas, también "adoctrinarlos" en el bien, al tiempo que les hacen sentirse "mayores".
(fuente: Diagonal, 27 de noviembre de 2008, pág. 34-35)
Lo expuesto en este artículo, es solo una parte de lo que se conoce, pero dado el secretismo del Opus, es de temer que su poder real sea mucho mayor.
Tras la muerte de Franco, aparecieron diversos libros en los que se calificaba al Opus Dei, bastión del régimen, como "masonería" o "mafia blanca". La Obra, considerada una secta por la mayoría de los observatorios de sectas, basa su éxito en un sistema vertical, unas finanzas opacas (supuestamente engordadas por medio de lo que Escrivá de Balaguer llamaba "el santo sablazo") y un férreo control de la vida sexual de sus prosélitos, aderezada con cilicios y bromuro. Ochenta años después de su fundación, el poder del Opus Dei se extiende por todo el planeta.
- Cargos medios.
Los exconcejales Jesús Pedroche, condenado por despedir a una embarazada soltera, y Antonio Moreno, absuelto en el caso Funeraria, forman parte de la Asamblea General de Cajamadrid, nombrados por el Ayuntamiento de Madrid. Se relaciona a ambos con el Opus.
- Acoso a una menor.
El pasado año, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid se reunió con Javier Contreras, vicario general del Opus Dei en Madrid, para que instase a los empleados del centro escolar Los Tilos del Opus Dei a que cortasen la comunicación con una menor. Según el expediente, la niña habría manifestado su deseo de convertirse en numeraria de la Obra cuando tuviese edad suficiente para hacerlo. En este caso, los padres acudieron al Defensor del Menor para detener la captación de su hija.
- El Opus Dei conserva su caché. La Prelatura fundada por Escrivá de Balaguer sigue presente en la vida pública del Estado español.
La influencia del Opus Dei en el Parlamento ha caído enteros durante el Gobierno del PSOE. No obstante, la Obra mantiene su influencia empresarial mediante centros de gestión y fundaciones.
Robert De Niro, Nicolas Cage o Antonio Banderas, cualquiera de estos tres actores podría ser José María Escrivá de Balaguer en la gran pantalla, o al menos es lo que anunciaba uno de los foros cinematográficos del Opus Dei. La película se planteó como una respuesta al ataque mediático más importante que ha sufrido el Opus en ochenta años: "El Código Da Vinci", una ficción que escoció en el seno de la Obra y que, para algunos analistas, la sumió en una crisis de vocaciones acentuada por la mayor popularidad de otros movimientos de la ultraderecha católica, como los Legionarios de Cristo y Camino Neocatecumenal, los numerosos 'Kikos'. No obstante, el Opus cuenta en la actualidad con más de 80.000 fieles oficiales, de los cuales 1.750 son sacerdotes. Más de la mitad de los seguidores de la Obra, ahora dirigidos por el prelado Javier Echevarría, viven en Europa. América es la segunda fuente de militantes, con más de 28.000 individuos adscritos al grupo. Oficialmente, la prelatura es una organización "sin ánimo de lucro", si bien su fundador recomendaba emplear lo que él llamaba "el Santo sablazo" para financiar sus "obras de caridad"; misiones orientadas casa exclusivamente al proselitismo.
- Políticos afines.
Escrivá aseguraba desde el púlpito que él no se metía en política. Sin embargo, la nómina de afiliados al Partido Popular relacionados con el Opus es extensa. Ex ministros como Federico Trillo, Juan José Lucas, Cristóbal Montoro, Margarita Mariscal de Gante, Isabel Tocino o Romay Beccaría, y otros 'populares' de la vieja guardia como Ana Mato o el exdirector general de la policía y actual Conseller de la Generalitat valenciana, Juan Cotino, aparecen en las quinielas de supuestos allegados al grupo. Junto a tan notorio elenco, otros partidos cuentan con sus propios "sospechosos", como el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, del PSOE, que ha participado en charlas para defender el compromiso con la libertad de Escrivá, y personalidades de otros grupos como CiU, UPN o EA también son simpatizantes, colaboradores o allegados a este grupo. Los mismos rumores -inevitables cuando se trata de una organización que cohabita con el secreto- situaban al propio José María Aznar como "afecto" al Opus, no en vano, sus hijos se educaron en colegios de la prelatura (excepto el pequeño Alonso, que estudió con los Legionarios) y su esposa, Ana Botella, es sobrina del supernumerario José Botella.
En más altas esferas suele recordarse la larga relación entre la Obra y la casa real. François Normand recordó en su libro "El poder del Opus" que el rey Juan Carlos tuvo como preceptor a un miembro de la Obra, Anael López Amo, así como el apoyo del Opus durante el proceso de sucesión de Franco. Un sacerdote de la prelatura, Federico Suárez, fue capellán de la Zarzuela, y otro miembro, Álvaro del Amo, fue el encargado de la educación del príncipe Felipe. La amistad de la secretaria personal de la reina, Laura Hurtado de Mendoza, que pertenece al Opus, con la periodista Pilar Urbano pudo influir en la elección de esta última como biógrafa oficial de la Reina. La misma periodista arremetía en 1994 contra los "maricas", las "machihembras" y los "sarasas recomidos de sida".
- Escuelas y fundaciones.
Urbano se apresuró a explicar que el 80% de los beneficios de su biografía irían a parar a obras benéficas. Se refería a la Fundación Senara, que gestiona un colegio con el mismo nombre en el barrio de Moratalaz (Madrid), una sociedad de la prelatura que recibe, además de las donaciones de Urbano, distintas ayudas de Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, así como de las obras sociales de Cajamadrid y La Caixa.
El Opus funciona en el Estado a través de diversos grupos para la educación: Centros Familiares de Enseñanza, Fomento de Centros de Enseñanza, Fomento de Centros de Enseñanza, Attendis, Institució Familiar o el Grupo COAS entre otros. Estas sociedades se encargan de la gestión de centros privados, a los que numerosos cabildos y comunidades han cedido el usufructo de terrenos. Recientemente, la Comunidad de Madrid, gobernada por Esperanza Aguirre, otorgó a la Fundación Educatio Servanda, presuntamente vinculada con la Obra, 26.000 metros cuadrados para la construcción de un nuevo colegio en el municipio de Alcorcón. Esta fundación recoge en su web una guía práctica para la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, caballo de batalla del universo Opus junto a temas como la investigación con células madre, el aborto o la eutanasia.
La Universidad de Navarra, otra entidad sin ánimo de lucro, recibe millones de euros de financiación pública para proyectos de investigación. Asociada a la universidad navarra, está la IESE Busines' School, escuela de negocios de prestigio internacional.
La principal vía de financiación de la Prelatura es a través de fundaciones y organizaciones no gubernamentales, así como de las aportaciones de sus numerarios, supernumerarios y allegados.
La página web "Opus Dei Awareness Network" aporta un amplio listado de Fundaciones vinculados al Opus que operan en Estados Unidos y en países como México, Argentina, Italia o Inglaterra. Como ejemplo, una de las ONGs de la Obra, Séniors Españoles para la Cooperación Técnica (SECOT) recibe fondos del Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Industria, el Instituto de Crédito Oficial o la Unión Europea, entre otros. Según Agustina López, coordinadora de Opus Libros, una web crítica con la prelatura, las ONGs del Opus "dicen que van a ayudar a los pobres de Perú y en realidad lo que hacen es abrir una escuela para captar numerarias auxiliares o dicen que ayudan a jóvenes campesinos para que tengan acceso a la educación, y lo cierto es que lo que hay detrás es un seminario para conseguir futuros sacerdotes agregados".
- Empresas y jueces.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, declaró al aterrizar a su cargo que "el Opus Dei no influye para nada y dudo que haya influido (en la gestión) en l pasado", sin embargo el vicepresidente de la entidad, Luis Hernando y Prat de la Riba, es hermano del vicario regional de la Obra. Más empresas o corporaciones importantes en cuyos organismos directivos hay o ha habido allegados al Opus son FCC, BBVA, ONO o Europa Press, y organismos como el Fondo Monetario Internacional, la Unesco, la ONU o el FBI, cuyo director durante el mandato de Clinton, Louis Freeh (miembro del Opus) organizó, entre otras operaciones, el asalto contra la secta de David Koresh en Waco (Texas).
Como señalan las fuentes consultadas, lo más habitual es que los allegados nieguen pertenecer a la Obra, salvo que sea demasiado evidente. Uno de los que ha negado su filiación es el presidente del Consejo General del Poder Judicial, propuesto por el PSOE, Carlos Dívar, que explicó durante su toma de posesión la ventaja que tenía respecto a ateos y agnósticos a la hora de juzgar: "Los católicos, obedeciendo al Papa, nunca nos equivocamos". Otros magistrados en la órbita del Opus Dei son el ex vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) José Luis Requero (que participa activamente en actos del movimiento antiabortista), la presidente de la Audiencia de Bizkaia, Ana Iracheta, o el ex fiscal general del Estado, Jesús Cardenal.
- Cuando el verbo se hizo contante y sonante. La historia negra del Opus Dei.
La muerte de Juan Pablo I "de la que nunca se sabrá toda la verdad", como indica Alberto Moncada, aupó al arzobispo polaco Wojtyla a la silla de san Pedro, desde la que estableció a la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei como la primera y, hasta el momento, única "prelatura personal" sobre la faz de la tierra. Este privilegio supone que los miembros laicos del Opus pueden dedicarse a labores apostólicas sin depender de las diócesis regionales. La Obra se nutre de las aportaciones de los numerarios (eternos solteros que no tienen dinero para sus gastos personales), los supernumerarios que habitualmente están casados, y los allegados, cercanos o simpatizantes, que aportarían aproximadamente el 10% de su salario y gran parte de su testamento a cambio de guía espiritual.
En octubre de 1928, pergeñado por el sacerdote José María Escrivá tras una propuesta del mismo dios, nace el Opus Dei, que desde el inicio se establece como una organización anticomunista, misógina y de un oscurantismo manifiesto. Tras su periplo fascista, el régimen de Franco encuentra en la Obra un aliado que le ayuda a gestionar el período de autarquía por medio de varios ministros: los más famosos, los López (López Bravo y López Rodó). En 1969 12 de los 19 ministros del régimen eran miembros del Opus. Las muertes de Carrero Blanco, del propio Escrivá y de Franco restan parte de su influencia política al Opus que, no obstante, mantiene su influencia financiera gracias a los banqueros Rafael Termes y Luis Valls y su poder en el Vaticano por medio de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Estado papal hasta 2002 (año de la canonización de Escrivá).
El "rescate" del Papa Juan Pablo II de manos de sus acreedores polacos por medio de la red financiera tejida en torno a la Fundación Limmat evidenció la pericia de los "banqueros del Opus" en materia de maquillaje financiero. Pese a que la organización se ha visto sacudida por escándalos como los de Rumasa, Matesa o Gescartera, el Opus ha salido sin mayor perjuicio dado que las aportaciones a la Obra no constan en ningún libro oficial. Según señala François Normand, en su libro "El poder del Opus Dei", la estrategia actual de este grupo consiste en infiltrarse en organización como la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE), Naciones Unidas (ONU), en la Unesco o el Parlamento Europeo. En 1997, el Gobierno belga incluyó al Opus Dei en una lista de sectas por su carácter "integrista y elitista".
- Entrevista a Alberto Moncada, autor de "Historia oral del Opus Dei": "Todo el dinero del Opus Dei es dinero negro".
Moncada reconoce que meterse con el Opus Dei "es un deporte" aunque hoy prefiere dedicar el tiempo a su trabajo como presidente de Sociólogos Sin Fronteras.
Moncada estuvo en la Obra durante los '50. Ahora califica al Opus "como una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles". Considera que el Opus no influye en la vida política tanto como lo hizo durante las dictaduras de Franco en España o Pinochet en Chile o como lo viene haciendo la Conferencia Episcopal desde las legislaturas de Aznar.
- ¿Ha entrado el Opus en un período de recesión?
- Me da la sensación de que la gente está abandonando el Opus en desbandada. Hay una contradicción entre una primera generación cercana al poder y lo que pasa en la actualidad, que es un poder limitado que se concentra en la red de colegios que tiene. Yo le doy mucha importancia a sus centros de formación empresarial. Aparte del de Barcelona [IESE], hay en México, en Nafarroa, etc. Estos colegios han sabido dar con ese tipo de gestor neoconservador, capitalista a ultranza y muy legal que interesa a las empresas. Luego están las profesiones más conservadoras, por ejemplo la judicatura, donde hay personajes especialmente conservadores que son un trozo de Opus. Ese tipo de fundamentalismo funcionó muy bien con el Papa polaco, que les hizo muchos favores, como crearles esa independencia de los obispos territoriales o la 'turbocanonización' de Escrivá. Ahora ya no está tan claro, porque este Papa ya no es tan amigo.
- ¿Por qué dice que es una secta y no un grupo católico más?
- Como secta, es un grupo cerrado, donde no hay democracia interna, en la que los miembros están totalmente subordinados a lo que dice el superior. Evidentemente, la mayoría de los observatorios de sectas ya lo tienen clasificado como tal. A medida que la gente se informa, se va limitando su alcance.
- ¿Les han afectado las últimas películas críticas?
- La situación de las mujeres en el Opus es muy siniestra y eso es lo que aparece en "Camino". Es un reflejo muy bueno de lo que es el fanatismo, de cómo cogen a una niña y la manipulan hasta su muerte. En cuanto a la respuesta del Opus, ahora han sido más listos: se han callado, han puesto a la familia de la niña a dar la cara, pero ellos se han inhibido. Han aprendido del error que tuvieron con "El código Da Vinci".
- ¿Sólo hay gente de derechas en el Opus?
- Ellos no han inventado nada, simplemente cogen el Concilio de Trento y lo aplican hasta las últimas consecuencias. Son muy poco amigos de luchar contra los pecados del dinero: hay gente del Opus muy sinvergüenza, siempre la ha habido, pero eso se perdona. Se obsesionan por lo que tiene que ver con la obediencia, con el sexo, es decir, con la moral tradicional. Han tenido varios escándalos financieros, ahí está Ruiz Mateos, por ejemplo, que tuvo problemas porque dijo que había dado dinero para salvar al Papa Juan Pablo II. Ellos no quieren que se diga nada de la contabilidad del Opus. Por ejemplo, todo el dinero del Opus es negro. Alguien del Opus tiene la obligación, como casado, de dar el 10% de sus ingresos. Pero nunca les dan un recibo. Tienen una contabilidad falsa: lo que ganan no va al fisco. El Opus es un paraíso fiscal.
- Itinerario de captación (Agustina López de los Mozos).
(Agustina López de los Mozos es la coordinadora de la página web Opus Libros (www.opuslibros.org)).
Actualmente la mayoría de las vocaciones de numerarios o numerarias que llegan a la prelatura provienen de los colegios de enseñanza media promovidos por la prelatura. Y, por lo general, son niños que anteriormente llevaban años como "socios" de los clubes infantiles familiares, promovidos en el entorno de la prelatura. Son escasas las vocaciones de numerarios entre universitarios y personas maduras: entre otras razones porque el afán de obtener "resultados proselitistas inmediatos" ha llevado a que los directores se hayan interesado por objetivos aparentemente "más rentables". Así, en los últimos lustros, se han centrado en los estudiantes de enseñanzas medias y en los de enseñanza primaria. Como el Código de Derecho Canónico no permitía ninguna incorporación hasta los 18 años, se acudió al subterfugio de crear la figura del aspirante a fin de tramitar "peticiones de admisión" sin validez canónica. No había más razón que el hecho de que fue el fundador quien estableció ese mínimo.
Desde el momento de su petición se les trata como "personas de la Obra" a todos los efectos: obligación de asistir a los medios de formación, disponibilidad, encargos, participación en las reuniones de familia, etc. Y se les va inculcando el espíritu de sumisión a los directores como portavoces de la "voluntad divina". No pocas veces se hace esto en contra del parecer de sus padres.
Se comienza por atraer niños a los clubes familiares donde aquéllos encuentran un ambiente grato que les ayuda a ocupar bastantes de sus ratos libres en "actividades de formación": esto es, se resuelve ahí el ocio de los pequeños, que siempre es un problema para los padres. Es en el club donde esos niños toman contacto con fieles numerarios o agregados que los superan en edad, en preparación y en experiencia vital. Éstos saben ganarse sus voluntades, su "amistad", y tantas veces su admiración. Saben entretenerlos, ayudarlos en sus tareas, también "adoctrinarlos" en el bien, al tiempo que les hacen sentirse "mayores".
(fuente: Diagonal, 27 de noviembre de 2008, pág. 34-35)
sábado, 16 de mayo de 2009
LA CUARTA PLANTA POR ALBERTO MONCADA
LA CUARTA PLANTA
Alberto Moncada
En los últimos tiempos se constata un creciente número de enfermedades mentales, entre los socios numerarios del Opus Dei y un peculiar tratamiento de ellas en la cuarta planta de la Clínica Universitaria de Navarra. A la cuarta planta son enviados los miembros de Opus con problemas. Por una parte, hombres y mujeres que sufren trastornos psicológicos producidos por las contradicciones de la vida del numerario. Al cabo de cierto tiempo, muchos entran en depresiones, en neurosis... Los directivos del Opus no permiten que profesionales de la salud mental ajenos a la Obra se ocupen de ellos y han organizado un equipo propio en Pamplona, dirigido por el doctor Cervera y nutrido exclusivamente por miembros del Opus, para tratarlos.
La segunda fuente de pacientes para la cuarta planta son los indecisos o críticos. Los directivos del Opus comparten con los teóricos del estalinismo la tesis de que la desviación ideológica es una enfermedad mental y cuando algunos numerarios del Opus atraviesan crisis de identidad son aconsejados o forzados a pasar una temporada en la cuarta planta.
Según algunos de los socios tratados, hoy fuera de la Obra, el trabajo del equipo médico no consiste tanto en ayudar a recuperar la salud, a clarificar la identidad sino, sobre todo, a insistirles que sigan en el Opus y acepten su enfermedad como prueba divina.
Así se explica la exnumeraria Carmen Charo Pérez de San Román, paciente de la cuarta planta: "Yo sufrí una depresión debido a la vida llevada en la Obra como numeraria, de negación de toda autoestima, de fomento permanente de la inseguridad personal, de incoherencia entre lo que se vive y lo que se piensa... Estuve en este estado los últimos siete años. Los síntomas desaparecieron rápidamente al abandonar la Obra y comenzar una nueva vida".
"Quiero denunciar el aniquilamiento de la personalidad que e lleva a cabo en la Obra y también la falta escandalosa de profesionalidad y de ética de los médicos que me trataron, ya que permanentemente dejaron que creciera en mi conciencia la idea de sufrir una enfermedad seria y crónica, enviada por Dios, la cual debía de aceptar con sumisión y agradecimiento".
"Siempre las directoras de la Obra y los médicos me hicieron creer que Dios me quería enferma y yo le día una entrega absoluta y sin reservas, ya que le había entregado la vida. Jamás se plantearon, ni me dejaron pensar que yo sufría una crisis existencial, un ahogo absoluto de mi personalidad, de todo mi ser, al que estaba impidiendo creer y manifestarse. Jamás me dejaron libertad, me abrieron puertas y caminos, me dieron pautas de conducta para madurar como persona y ser más libre. Lo único que estaba claro es que yo debía perseverar en el Opus Dei contra lo que fuera, incluso a pesar de mi vida".
"Para mí, esto es un motivo de escándalo, que aún hoy, 15 años después de mi salida de la Obra, me subleva interiormente porque lo considero una forma de tortura, que desde luego, Dios no puede bendecir".
Muchos de los pacientes de la cuarta planta son mantenidos en estado de fuerte sedación por la abundancia de tranquilizantes y otras drogas debilitantes de la voluntad que les suministran. Este tratamiento se practica también en las casas cuando sus directores perciben síntomas de estas situaciones. De esta manera, los médicos del Opus, cómplices del mando opusdeista, incumplen su primer deber deontológico, actuar para el beneficio individual de sus pacientes.
Los directivos del Opus mantienen esa utilización interna de la cuarta planta en total discreción y aunque a ella concurren pacientes externos de Psiquiatría, los pacientes internos están aislados, incluso de sus propias familias, a los que se les oculta la situación real con noticias tales como que "están descansando, pasando una temporada de reposo por el desgaste profesional".
Como ha llegado el Opus a esta situación, a la creación de un "GULAG" para sus propios miembros?.
La evolución del movimiento creado por Escrivá de Balaguer permite encontrar algunas interpretaciones. Escrivá diseñó un modo de vida para los numerarios calcado del de los religiosos: votos de pobreza, castidad y obediencia, reglas de control de las actividades por los superiores, obligación de residir en casas propias, etc. Pero la contradicción es que, paralelamente, se afirma que los numerarios son ciudadanos corrientes, que tienen una profesión y la ejercen con libertad en el mundo, que son responsables de sus propias opiniones y decisiones. En una primera época, cuando la mayoría de los numerarios ejercían profesiones académicas, apenas se producían conflictos. Fue más adelante, cuando había numerarios, e incluso numerarias, ejerciendo otras profesiones, que empezaron a surgir. El tema más conflictivo empezó siendo el dinero. Los numerarios deben entregar el Opus todo lo que ganan y recibir de la caja de la casa una cantidad para sus gastos. Pero si un profesional, abogado, arquitecto, médico, comerciante decide hacer inversiones en sus oficios o negocios necesita la autorización de sus superiores, algo que se complica si quieren pedir créditos bancarios. A esa contradicción se fueron sumando otras, la de tener que abandonar cada cierto tiempo el trabajo civil para actuaciones apostólicas, la de cambiar de casa o ciudad por las mismas razones, hasta ir haciendo prácticamente imposible la realización normal de una actividad profesional. Contradicciones que producen crisis de identidad.
Actualmente la mayoría de los numerarios trabajan en ocupaciones internas, son sacerdotes, funcionarios de la burocracia opusdeista, profesores en los centros de enseñanza propios... Con lo que realmente su empleador es el mismo Opus Dei, de modo que son las mismas autoridades las que controlan a la vez su observancia religiosa y su trabajo. Ello simplifica las contradicciones al precio de haber convertido al numerario en otra cosa, en un religioso disfrazado de civil y, con la intensificación del carácter sectario de la organización, en un robot manejado a distancia.
A su vez las autoridades han ido evolucionando. Hoy la gente llega al poder, al mando, preferentemente por lealtad a la organización y ello les impide entender y resolver las contradicciones intelectuales y vitales que sufren tantos socios. Además, las personas que ocupan cargos internos apenas tienen experiencia civil, su vida ha transcurrido dentro de la organización y toda su preocupación es mantener el control personal e ideológico de los socios. El actual prelado, Javier Echevarría, entró en el Opus muy joven, no ha estudiado en universidades civiles, ha vivido siempre en Roma, pegado al mando y no ha tenido ninguna experiencia profesional.
En cuanto a la ideología, y aunque se predica la libertad profesional, de hecho lecturas, viajes, contactos están controlados. Una consecuencia sociológica de ello es que entre los numerarios apenas hay gente que ejerza profesiones críticas. Hay médicos, ingenieros, militares, abogados, empresarios, pero no hay humanistas, poetas, sindicalistas, políticos progresistas. Los numerarios y los supernumerarios son profundamente conservadores en sus opiniones y afiliaciones políticas. Una antigua numeraria fue severamente criticada en el confesionario porque no votó al Partido Popular en un determinado momento.
Son los supernumerarios, casados y con un lazo no muy estrecho con la organización, los que encarnan la doctrina de la obra de que sus miembros deben actuar en el mundo. De hecho los supernumerarios, extraídos del catolicismo más tradicional, sirven principalmente para financiar las actividades del Opus a través de esa contribución del diez por ciento de sus ingresos que deben efectuar, como parte de su compromiso.
El dedicarse preferentemente a los asuntos internos condiciona la perseverancia. "A donde voy a ir a mi edad, -comentaba un numerario cincuentón-; no he ejercido mi profesión, no tengo dinero, aquí me cuidan bien, tengo una casa confortable, servicio doméstico, mis necesidades están cubiertas. Si me voy a la calle a empezar de nuevo, me sería muy difícil". Así hay tanta perseverancia forzada, tanto aguantar decisiones con las que no se está de acuerdo, algo que desemboca obviamente en el cinismo. El Opus, al contrario que otras organizaciones religiosas, no tiene previsto ayudar económicamente a los miembros que se lo abandonan.
Otra característica del nuevo Opus influye también en la creación de mentes enfermas. La recluta de numerarios que se hacía normalmente en la Universidad, hoy se hace antes. Es muy difícil convencer a adultos de que se hagan numerarios como es igualmente difícil que la Iglesia católica consiga vocaciones para el celibato sacerdotal. Por ello la recluta se practica entre niños, especialmente entre hijos de supernumerarios que son educados en colegios del Opus. Y aunque la ley canónica prohíbe que se puedan reclutar antes de los 18 años, -el cardenal Hume de Londres tuvo conflictos graves al prohibir esa práctica en su diócesis-, se acude a un truco legal. Y es que se ha creado la figura del aspirante que puede entrar en la Obra a los catorce años y medio y luego pasar a numerario aunque, desde el principio, está sujeto a las mismas reglas.
Ciertamente que a ello contribuye la progresiva transformación del Opus en una red de colegios. Escrivá sostenía al principio que la Obra nunca tendría centros de enseñanza, que sus socios trabajarían en centros públicos pero, con el paso del tiempo, las necesidades de supervivencia y los cambios sociales, han hecho variar la estrategia opusdeista. Aprovechando el abandono por los jesuitas de la educación de las elites, el Opus ha abierto cientos de centros, especialmente en el mundo latino, a los que acuden las clientelas católicas. La educación mantiene el tono elitista y conservador que esas familias desean, incluso no hay colegios mixtos sino separados por sexos. Los centros del Opus tienen buena calidad técnica pero sus profesores están obsesionados con la idea de reclutar numerarios y numerarias y usan las tutorías docentes para ese fin. Una coalición inmoral entre profesores y confesores conduce a la presión sobre los alumnos que tantos han documentado ya, especialmente en los testimonios que aparecen en la página web: www.opuslibros.com.
La presión sobre los candidatos produce precoces vocaciones opusdeistas que se consideran por el mando como la mejor productividad de esos colegios. Pero también produce personalidades débiles, alojadas en esa burbuja ideológica y costumbrista que es hoy el Opus de los numerarios. Muchos, la mayoría, se salen en cuanto pueden empezar a pensar por su cuenta, en cuanto sienten más intensamente las pulsiones sexuales. Pero otros se autorreprimen, se fanatizan y uno de los efectos secundarios de esta manera de proceder por los mandos son los trastornos psicológicos de tantos chicos y chicas, algunos de los cuales, incluso, han intentado suicidarse (ver página web citada). Una mención especial merecen las numerarias auxiliares, las que se dedican a limpiar las casas. Según Escrivá eran sus "hijas pequeñas" y ese tratamiento pueril se mantiene de por vida, con una rigurosa separación en dormitorios, reuniones, etc, de las otras numerarias. Lógicamente, como todo el servicio doméstico, estas asociadas proceden de países más pobres pero, a la larga, tal discriminación produce abandonos y también daños psicológicos graves.
La cuarta planta es, hoy, la última expresión de esa progresiva transformación del Opus Dei en una secta aunque el Vaticano se siente cómodo con esta organización para llevar a cabo esa contrarreforma de los nuevos modos que se abrieron en el último concilio. Otras organizaciones parecidas, como los Legionarios de Cristo o los Neocatecúmenos tienen, junto al Opus, el favor de este Papa, en detrimento de la influencia de otras organizaciones que, no hace mucho tiempo, constituían el tejido orgánico de la Iglesia católica (los jesuitas, los dominicos o los franciscanos, que han ido evolucionando y acoplándose a las nuevas realidades sociales).
Este tipo de organizaciones fundamentalistas y sectarias están contribuyendo a que, de hecho, existan dos Iglesias católicas: la Vaticana, -tradicional, amiga de la cercanía a los poderes civiles, insistiendo en los viejos temas de la sexualidad, la formalidad, la lealtad-, y la del Concilio, abierta al mundo, simbolizada por la Teología de la Liberación y dominante en el espacio demográfico de más futuro como es América Latina.
Alberto Moncada
En los últimos tiempos se constata un creciente número de enfermedades mentales, entre los socios numerarios del Opus Dei y un peculiar tratamiento de ellas en la cuarta planta de la Clínica Universitaria de Navarra. A la cuarta planta son enviados los miembros de Opus con problemas. Por una parte, hombres y mujeres que sufren trastornos psicológicos producidos por las contradicciones de la vida del numerario. Al cabo de cierto tiempo, muchos entran en depresiones, en neurosis... Los directivos del Opus no permiten que profesionales de la salud mental ajenos a la Obra se ocupen de ellos y han organizado un equipo propio en Pamplona, dirigido por el doctor Cervera y nutrido exclusivamente por miembros del Opus, para tratarlos.
La segunda fuente de pacientes para la cuarta planta son los indecisos o críticos. Los directivos del Opus comparten con los teóricos del estalinismo la tesis de que la desviación ideológica es una enfermedad mental y cuando algunos numerarios del Opus atraviesan crisis de identidad son aconsejados o forzados a pasar una temporada en la cuarta planta.
Según algunos de los socios tratados, hoy fuera de la Obra, el trabajo del equipo médico no consiste tanto en ayudar a recuperar la salud, a clarificar la identidad sino, sobre todo, a insistirles que sigan en el Opus y acepten su enfermedad como prueba divina.
Así se explica la exnumeraria Carmen Charo Pérez de San Román, paciente de la cuarta planta: "Yo sufrí una depresión debido a la vida llevada en la Obra como numeraria, de negación de toda autoestima, de fomento permanente de la inseguridad personal, de incoherencia entre lo que se vive y lo que se piensa... Estuve en este estado los últimos siete años. Los síntomas desaparecieron rápidamente al abandonar la Obra y comenzar una nueva vida".
"Quiero denunciar el aniquilamiento de la personalidad que e lleva a cabo en la Obra y también la falta escandalosa de profesionalidad y de ética de los médicos que me trataron, ya que permanentemente dejaron que creciera en mi conciencia la idea de sufrir una enfermedad seria y crónica, enviada por Dios, la cual debía de aceptar con sumisión y agradecimiento".
"Siempre las directoras de la Obra y los médicos me hicieron creer que Dios me quería enferma y yo le día una entrega absoluta y sin reservas, ya que le había entregado la vida. Jamás se plantearon, ni me dejaron pensar que yo sufría una crisis existencial, un ahogo absoluto de mi personalidad, de todo mi ser, al que estaba impidiendo creer y manifestarse. Jamás me dejaron libertad, me abrieron puertas y caminos, me dieron pautas de conducta para madurar como persona y ser más libre. Lo único que estaba claro es que yo debía perseverar en el Opus Dei contra lo que fuera, incluso a pesar de mi vida".
"Para mí, esto es un motivo de escándalo, que aún hoy, 15 años después de mi salida de la Obra, me subleva interiormente porque lo considero una forma de tortura, que desde luego, Dios no puede bendecir".
Muchos de los pacientes de la cuarta planta son mantenidos en estado de fuerte sedación por la abundancia de tranquilizantes y otras drogas debilitantes de la voluntad que les suministran. Este tratamiento se practica también en las casas cuando sus directores perciben síntomas de estas situaciones. De esta manera, los médicos del Opus, cómplices del mando opusdeista, incumplen su primer deber deontológico, actuar para el beneficio individual de sus pacientes.
Los directivos del Opus mantienen esa utilización interna de la cuarta planta en total discreción y aunque a ella concurren pacientes externos de Psiquiatría, los pacientes internos están aislados, incluso de sus propias familias, a los que se les oculta la situación real con noticias tales como que "están descansando, pasando una temporada de reposo por el desgaste profesional".
Como ha llegado el Opus a esta situación, a la creación de un "GULAG" para sus propios miembros?.
La evolución del movimiento creado por Escrivá de Balaguer permite encontrar algunas interpretaciones. Escrivá diseñó un modo de vida para los numerarios calcado del de los religiosos: votos de pobreza, castidad y obediencia, reglas de control de las actividades por los superiores, obligación de residir en casas propias, etc. Pero la contradicción es que, paralelamente, se afirma que los numerarios son ciudadanos corrientes, que tienen una profesión y la ejercen con libertad en el mundo, que son responsables de sus propias opiniones y decisiones. En una primera época, cuando la mayoría de los numerarios ejercían profesiones académicas, apenas se producían conflictos. Fue más adelante, cuando había numerarios, e incluso numerarias, ejerciendo otras profesiones, que empezaron a surgir. El tema más conflictivo empezó siendo el dinero. Los numerarios deben entregar el Opus todo lo que ganan y recibir de la caja de la casa una cantidad para sus gastos. Pero si un profesional, abogado, arquitecto, médico, comerciante decide hacer inversiones en sus oficios o negocios necesita la autorización de sus superiores, algo que se complica si quieren pedir créditos bancarios. A esa contradicción se fueron sumando otras, la de tener que abandonar cada cierto tiempo el trabajo civil para actuaciones apostólicas, la de cambiar de casa o ciudad por las mismas razones, hasta ir haciendo prácticamente imposible la realización normal de una actividad profesional. Contradicciones que producen crisis de identidad.
Actualmente la mayoría de los numerarios trabajan en ocupaciones internas, son sacerdotes, funcionarios de la burocracia opusdeista, profesores en los centros de enseñanza propios... Con lo que realmente su empleador es el mismo Opus Dei, de modo que son las mismas autoridades las que controlan a la vez su observancia religiosa y su trabajo. Ello simplifica las contradicciones al precio de haber convertido al numerario en otra cosa, en un religioso disfrazado de civil y, con la intensificación del carácter sectario de la organización, en un robot manejado a distancia.
A su vez las autoridades han ido evolucionando. Hoy la gente llega al poder, al mando, preferentemente por lealtad a la organización y ello les impide entender y resolver las contradicciones intelectuales y vitales que sufren tantos socios. Además, las personas que ocupan cargos internos apenas tienen experiencia civil, su vida ha transcurrido dentro de la organización y toda su preocupación es mantener el control personal e ideológico de los socios. El actual prelado, Javier Echevarría, entró en el Opus muy joven, no ha estudiado en universidades civiles, ha vivido siempre en Roma, pegado al mando y no ha tenido ninguna experiencia profesional.
En cuanto a la ideología, y aunque se predica la libertad profesional, de hecho lecturas, viajes, contactos están controlados. Una consecuencia sociológica de ello es que entre los numerarios apenas hay gente que ejerza profesiones críticas. Hay médicos, ingenieros, militares, abogados, empresarios, pero no hay humanistas, poetas, sindicalistas, políticos progresistas. Los numerarios y los supernumerarios son profundamente conservadores en sus opiniones y afiliaciones políticas. Una antigua numeraria fue severamente criticada en el confesionario porque no votó al Partido Popular en un determinado momento.
Son los supernumerarios, casados y con un lazo no muy estrecho con la organización, los que encarnan la doctrina de la obra de que sus miembros deben actuar en el mundo. De hecho los supernumerarios, extraídos del catolicismo más tradicional, sirven principalmente para financiar las actividades del Opus a través de esa contribución del diez por ciento de sus ingresos que deben efectuar, como parte de su compromiso.
El dedicarse preferentemente a los asuntos internos condiciona la perseverancia. "A donde voy a ir a mi edad, -comentaba un numerario cincuentón-; no he ejercido mi profesión, no tengo dinero, aquí me cuidan bien, tengo una casa confortable, servicio doméstico, mis necesidades están cubiertas. Si me voy a la calle a empezar de nuevo, me sería muy difícil". Así hay tanta perseverancia forzada, tanto aguantar decisiones con las que no se está de acuerdo, algo que desemboca obviamente en el cinismo. El Opus, al contrario que otras organizaciones religiosas, no tiene previsto ayudar económicamente a los miembros que se lo abandonan.
Otra característica del nuevo Opus influye también en la creación de mentes enfermas. La recluta de numerarios que se hacía normalmente en la Universidad, hoy se hace antes. Es muy difícil convencer a adultos de que se hagan numerarios como es igualmente difícil que la Iglesia católica consiga vocaciones para el celibato sacerdotal. Por ello la recluta se practica entre niños, especialmente entre hijos de supernumerarios que son educados en colegios del Opus. Y aunque la ley canónica prohíbe que se puedan reclutar antes de los 18 años, -el cardenal Hume de Londres tuvo conflictos graves al prohibir esa práctica en su diócesis-, se acude a un truco legal. Y es que se ha creado la figura del aspirante que puede entrar en la Obra a los catorce años y medio y luego pasar a numerario aunque, desde el principio, está sujeto a las mismas reglas.
Ciertamente que a ello contribuye la progresiva transformación del Opus en una red de colegios. Escrivá sostenía al principio que la Obra nunca tendría centros de enseñanza, que sus socios trabajarían en centros públicos pero, con el paso del tiempo, las necesidades de supervivencia y los cambios sociales, han hecho variar la estrategia opusdeista. Aprovechando el abandono por los jesuitas de la educación de las elites, el Opus ha abierto cientos de centros, especialmente en el mundo latino, a los que acuden las clientelas católicas. La educación mantiene el tono elitista y conservador que esas familias desean, incluso no hay colegios mixtos sino separados por sexos. Los centros del Opus tienen buena calidad técnica pero sus profesores están obsesionados con la idea de reclutar numerarios y numerarias y usan las tutorías docentes para ese fin. Una coalición inmoral entre profesores y confesores conduce a la presión sobre los alumnos que tantos han documentado ya, especialmente en los testimonios que aparecen en la página web: www.opuslibros.com.
La presión sobre los candidatos produce precoces vocaciones opusdeistas que se consideran por el mando como la mejor productividad de esos colegios. Pero también produce personalidades débiles, alojadas en esa burbuja ideológica y costumbrista que es hoy el Opus de los numerarios. Muchos, la mayoría, se salen en cuanto pueden empezar a pensar por su cuenta, en cuanto sienten más intensamente las pulsiones sexuales. Pero otros se autorreprimen, se fanatizan y uno de los efectos secundarios de esta manera de proceder por los mandos son los trastornos psicológicos de tantos chicos y chicas, algunos de los cuales, incluso, han intentado suicidarse (ver página web citada). Una mención especial merecen las numerarias auxiliares, las que se dedican a limpiar las casas. Según Escrivá eran sus "hijas pequeñas" y ese tratamiento pueril se mantiene de por vida, con una rigurosa separación en dormitorios, reuniones, etc, de las otras numerarias. Lógicamente, como todo el servicio doméstico, estas asociadas proceden de países más pobres pero, a la larga, tal discriminación produce abandonos y también daños psicológicos graves.
La cuarta planta es, hoy, la última expresión de esa progresiva transformación del Opus Dei en una secta aunque el Vaticano se siente cómodo con esta organización para llevar a cabo esa contrarreforma de los nuevos modos que se abrieron en el último concilio. Otras organizaciones parecidas, como los Legionarios de Cristo o los Neocatecúmenos tienen, junto al Opus, el favor de este Papa, en detrimento de la influencia de otras organizaciones que, no hace mucho tiempo, constituían el tejido orgánico de la Iglesia católica (los jesuitas, los dominicos o los franciscanos, que han ido evolucionando y acoplándose a las nuevas realidades sociales).
Este tipo de organizaciones fundamentalistas y sectarias están contribuyendo a que, de hecho, existan dos Iglesias católicas: la Vaticana, -tradicional, amiga de la cercanía a los poderes civiles, insistiendo en los viejos temas de la sexualidad, la formalidad, la lealtad-, y la del Concilio, abierta al mundo, simbolizada por la Teología de la Liberación y dominante en el espacio demográfico de más futuro como es América Latina.
SECTAS EN LA IGLESIA CATÓLICA POR ALBERTO MONCADA
SECTAS EN LA IGLESIA CATÓLICA
ALBERTO MONCADA
(Ponencia al Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de las Sectas, (ICSA), Bruselas, junio 2008)
A mediados de los años ochenta, la Iglesia Católica comenzó a producir documentos e iniciar actividades para contrarrestar la actuación de movimientos religiosos populares, la mayoría protestantes, que están captando a un gran número de católicos, especialmente en América Latina. De hecho, el Vaticano pidió al gobierno mexicano que actuara contra ellos a lo que México se negó. Las autoridades mexicanas estaban más bien preocupadas por la influencia pronorteamericana de algunos de esos grupos. El primer viaje trasatlántico del papa Ratzinger ha sido precisamente a Brasil, donde los movimientos religiosos populares se están haciendo crecientemente con clientelas católicas. La escasez del clero y las actividades benéficas de los nuevos grupos explican su creciente influencia.
Pero para defenderse de su competencia el Vaticano eligió la descalificación, el caracterizarlos como sectas utilizando la terminología sociológica al uso. El último documento, del Arzobispo de Viena Monseñor Christoph Schönborn, (L,Osservatore Romano, 13 Agosto, 1997), después de analizar las características de las sectas, afirma que no existe ninguna organización católica sectaria pero, en vez de argüir sociológicamente, concluye que basta la aprobación de la Iglesia para garantizar el carácter no sectario de las organizaciones bajo disciplina eclesiástica.
Muy al contrario, varios grupos católicos, y principalmente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo presentan en su configuración grupal características claramente sectarias, expuestas tanto por la literatura sociológica especializada como por los reportajes periodísticos y en particular por las páginas web en las que ex miembros relatan sus experiencias ( www.opuslibros.org, www.odan.org, www.opuslivre.org, www.exlcesp.com)
El perfil híbrido del sectarismo católico refleja la tensión histórica entre milenarismo y activismo en el seno de la Iglesia. La historia del cristianismo presenta un primer momento de milenarismo, que la predicación de Cristo subraya claramente. "El reino de los cielos está cerca", "mi reino no es de este mundo" "hay que vivir desprendidos". Había entre los primeros cristianos como una cierta certeza de que el mundo se iba a acabar pronto. Pero no lo hizo y la Iglesia se fue consolidando como organización y participa en política desde el Imperio romano en adelante. Como fruto de aquel milenarismo siempre hubo cristianos que se apartaban del mundo y renunciaban a casarse, al dinero, a la vida social. Aquello se tradujo en la formulación de los tres consejos evangélicos que asumieron las órdenes y congregaciones religiosas, como símbolo y expresión de su separación del mundo. Para el conocido teólogo alemán, Ernst Troeltsch, el primer significado teológico de la palabra secta, sectario se refiere precisamente a la huída del mundo de los que eligen separarse de él para mejor vivir la fe. Pero el Vaticano empezó a manipular las órdenes y congregaciones religiosas, a utilizarlas en sus luchas políticas. A los dominicos contra la reforma protestante, a los jesuitas para el control ideológico. Ahí empezó la transformación de las organizaciones religiosas en instrumentos de la política eclesiástica, con las lógicas contradicciones que la llegada de la democracia hizo más patentes. No se puede renunciar al mundo y al mismo tiempo pretender dirigirlo desde arriba, como elite designada. Y no se puede hacer compatible la condición de ciudadano hacia fuera con la de súbdito hacia dentro, un súbdito que recibe instrucciones de sus jefes para su propia acción ciudadana. Fue especialmente notoria la transformación del voto evangélico de obediencia, usado por los que se apartaban del mundo como fórmula de desprendimiento espiritual y guía ascética y que se convirtió en una herramienta de poder para subordinar las conciencias a las aventuras temporales de los líderes eclesiásticos. Así nace el sectarismo católico agresivo, militante, excluyente que cristaliza, durante el papado de Juan Pablo II, en cinco o seis organizaciones de carácter fundamentalista, populista, algunas como Comunión y Liberación muy politizadas, que se añaden al Opus y a los Legionarios, y que representan una versión católica de las sectas de origen oriental que, como la secta Moon, también proliferan en el mundo occidental. La sociología ha elaborado un perfil del sectarismo precisamente a partir de la fenomenología religiosa, pero ya de aplicación general a grupos cerrados, dogmáticos y antidemocráticos, especialmente en su estructura interna. Sin embargo, algunos grupos protestantes, como los Amish en Estados Unidos, mantienen el significado original de la palabra secta, al abandonar el mundo y adoptar un estilo de vida ascético.
Paralelamente, y coincidiendo con la implantación del sistema democrático en Europa se intentó generalizar entre los católicos laicos una estrategia de manipulación de dicho sistema con el que el Vaticano nunca se ha sentido cómodo. Se hizo a la vez con un movimiento popular, la Acción Católica y con un partido político confesional, la Democracia Cristiana. En España hubo una versión propia, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que jugó un papel importante primero en la segunda República y luego en el franquismo. Fue en su Escuela de Periodismo madrileña donde el fundador del Opus aprendió esa ideología del catolicismo beligerante que rezuma su libro guía: "Camino". La intolerancia y el dogmatismo doctrinal de la Iglesia, sobre todo a partir de la declaración de la infalibilidad papal, contribuyen también a esa predisposición al sectarismo de un sistema de creencias y un modo de disciplina grupal que, con harta frecuencia, desemboca en el fanatismo, la intolerancia y la fabricación de enemigos ideológicos. Y al lado de una Iglesia caritativa, abierta al diálogo con el mundo civil, convive esa otra Iglesia llena de desconfianzas, dueña del Vaticano, cerrada en si misma que se manifiesta singularmente en esos grupos y grupúsculos sectarios en los que habitan gentes con fuertes deficits de personalidad y escasas convicciones democráticas.
Con respecto al Opus, el ideario de la institución proclama que sus miembros son ciudadanos corrientes, pero las reglas para la observancia de los numerarios se han ido haciendo cada vez más estrictas y detallistas y más que una organización religiosa el Opus es hoy una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles. Los numerarios viven en comunidad, entregan todo el dinero que ganan, dan cuenta al céntimo de sus gastos corrientes y necesitan permiso para casi todo, por ejemplo para leer la prensa, no van a espectáculos públicos, cine, deportes, evitan el trato y la solidaridad con la propia familia y su vida entera está reglamentada hasta extremos ridículos. Los numerarios son generalmente reclutados a edad muy temprana, la mayoría de ellos, lejos del objetivo fundacional de la santificación del trabajo en el mundo, se dedica a mantener la infraestructura educativa y administrativa propia y viven en una especie de burbuja existencial donde dejan de pensar por su cuenta y se convierten en "robots" infantilizados. Muchos desarrollan problemas físicos y psíquicos y los que logran darse cuenta de su situación y tienen medios para marcharse, lo hacen. Renunciando a su origen, la organización se está clericalizando y, para colmo, está incurriendo en graves violaciones de las leyes y la moral eclesiásticas, según se deduce de la denuncia que en su día hicieron al Vaticano una cincuentena de exsocios. (Véase Opuslibros.org). El índice actual de abandono de numerarios, laicos y sacerdotes, excede con mucho al de nuevos ingresos.
El Opus secta se convierte en Opus mafia cuando sus miembros se alían para conseguir determinados fines que mantienen ocultos, incluyendo la conspiración política, la manipulación de actividades mercantiles, la violación de leyes fiscales, tan patentemente documentados hoy en varios países y que explican la mala fama que tiene el grupo en bastantes ambientes. Tanto el Opus como los Legionarios se dirigen preferentemente a reclutar gentes adineradas y poderosas, en el segundo caso por encargo específico del Papa Pío XII, que los aprobó. En sus numerosos centros universitarios para la formación de empresarios el Opus defiende un capitalismo puro y duro, un conservadurismo económico, paralelo al conservadurismo político, social y teológico que le caracteriza.Una consecuencia de la presión que la autoridad ejerce sobre los súbditos es el resentimiento e incluso la beligerancia que algunos miembros del Opus manifiestan contra la organización cuando salen de ella, al contrario de la conducta habitual de los que abandonan órdenes o congregaciones religiosas o el sacerdocio. Esta beligerancia se produce cuando, ya desde fuera, los ex socios se dan cuenta de que, más que en preservar el conservadurismo de la doctrina, más que en la pretensión de poder político, eclesiástico, educativo, en lo que verdaderamente son especialistas los directivos es en hacer desagradable la vida a los numerarios, en descabezar cualquier intento de autonomía personal, en procurar que tengan mal concepto de sí mismos. Parece que mandar en el opus requiere una cierta dosis de sadomasoquismo.
Durante el papado de Juan Pablo II las reclamaciones contra el sectarismo católico no eran tenidas en cuenta, algo que ha cambiado cuando el nuevo Pontífice ha castigado levemente al padre Maciel, fundador y jefe de los Legionarios de Cristo, por conducta sexual gravemente delictiva y parece que también quiere meter en vereda a los Kikos. En todo caso, instituciones civiles como los Parlamentos belga y francés, y el europeo, están empezando a tomar en consideración las muchas denuncias de familias que se quejan de la persecución de menores que practican las organizaciones sectarias, un modo de "pederastía espiritual", similar a los muchos casos de violaciones y abusos contra menores por parte del clero católico, silenciados por el Vaticano hasta que la justicia civil ha intervenido.
Esa actuación ocultista y opaca tan propia de las sectas católicas, que el Vaticano protege, se traduce también en el secretismo.El Opus Dei no suele proporcionar información sobre sus reglas internas. Se limita a entregar una copia de sus Constituciones, en latín, a los obispos en cuyo territorio se establece. Pero hay más de treinta documentos secretos, que no conoce la Iglesia ni siquiera la mayoría de sus miembros que regulan minuciosamente la vida de éstos, conculcan gravemente sus derechos humanos y pueden consultarse en la página web: www.opuslibros.org, bajo la rúbrica "índice de documentos internos").
Alberto Moncada, presidente de Sociólogos sin fronteras Internacional
ALBERTO MONCADA
(Ponencia al Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de las Sectas, (ICSA), Bruselas, junio 2008)
A mediados de los años ochenta, la Iglesia Católica comenzó a producir documentos e iniciar actividades para contrarrestar la actuación de movimientos religiosos populares, la mayoría protestantes, que están captando a un gran número de católicos, especialmente en América Latina. De hecho, el Vaticano pidió al gobierno mexicano que actuara contra ellos a lo que México se negó. Las autoridades mexicanas estaban más bien preocupadas por la influencia pronorteamericana de algunos de esos grupos. El primer viaje trasatlántico del papa Ratzinger ha sido precisamente a Brasil, donde los movimientos religiosos populares se están haciendo crecientemente con clientelas católicas. La escasez del clero y las actividades benéficas de los nuevos grupos explican su creciente influencia.
Pero para defenderse de su competencia el Vaticano eligió la descalificación, el caracterizarlos como sectas utilizando la terminología sociológica al uso. El último documento, del Arzobispo de Viena Monseñor Christoph Schönborn, (L,Osservatore Romano, 13 Agosto, 1997), después de analizar las características de las sectas, afirma que no existe ninguna organización católica sectaria pero, en vez de argüir sociológicamente, concluye que basta la aprobación de la Iglesia para garantizar el carácter no sectario de las organizaciones bajo disciplina eclesiástica.
Muy al contrario, varios grupos católicos, y principalmente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo presentan en su configuración grupal características claramente sectarias, expuestas tanto por la literatura sociológica especializada como por los reportajes periodísticos y en particular por las páginas web en las que ex miembros relatan sus experiencias ( www.opuslibros.org, www.odan.org, www.opuslivre.org, www.exlcesp.com)
El perfil híbrido del sectarismo católico refleja la tensión histórica entre milenarismo y activismo en el seno de la Iglesia. La historia del cristianismo presenta un primer momento de milenarismo, que la predicación de Cristo subraya claramente. "El reino de los cielos está cerca", "mi reino no es de este mundo" "hay que vivir desprendidos". Había entre los primeros cristianos como una cierta certeza de que el mundo se iba a acabar pronto. Pero no lo hizo y la Iglesia se fue consolidando como organización y participa en política desde el Imperio romano en adelante. Como fruto de aquel milenarismo siempre hubo cristianos que se apartaban del mundo y renunciaban a casarse, al dinero, a la vida social. Aquello se tradujo en la formulación de los tres consejos evangélicos que asumieron las órdenes y congregaciones religiosas, como símbolo y expresión de su separación del mundo. Para el conocido teólogo alemán, Ernst Troeltsch, el primer significado teológico de la palabra secta, sectario se refiere precisamente a la huída del mundo de los que eligen separarse de él para mejor vivir la fe. Pero el Vaticano empezó a manipular las órdenes y congregaciones religiosas, a utilizarlas en sus luchas políticas. A los dominicos contra la reforma protestante, a los jesuitas para el control ideológico. Ahí empezó la transformación de las organizaciones religiosas en instrumentos de la política eclesiástica, con las lógicas contradicciones que la llegada de la democracia hizo más patentes. No se puede renunciar al mundo y al mismo tiempo pretender dirigirlo desde arriba, como elite designada. Y no se puede hacer compatible la condición de ciudadano hacia fuera con la de súbdito hacia dentro, un súbdito que recibe instrucciones de sus jefes para su propia acción ciudadana. Fue especialmente notoria la transformación del voto evangélico de obediencia, usado por los que se apartaban del mundo como fórmula de desprendimiento espiritual y guía ascética y que se convirtió en una herramienta de poder para subordinar las conciencias a las aventuras temporales de los líderes eclesiásticos. Así nace el sectarismo católico agresivo, militante, excluyente que cristaliza, durante el papado de Juan Pablo II, en cinco o seis organizaciones de carácter fundamentalista, populista, algunas como Comunión y Liberación muy politizadas, que se añaden al Opus y a los Legionarios, y que representan una versión católica de las sectas de origen oriental que, como la secta Moon, también proliferan en el mundo occidental. La sociología ha elaborado un perfil del sectarismo precisamente a partir de la fenomenología religiosa, pero ya de aplicación general a grupos cerrados, dogmáticos y antidemocráticos, especialmente en su estructura interna. Sin embargo, algunos grupos protestantes, como los Amish en Estados Unidos, mantienen el significado original de la palabra secta, al abandonar el mundo y adoptar un estilo de vida ascético.
Paralelamente, y coincidiendo con la implantación del sistema democrático en Europa se intentó generalizar entre los católicos laicos una estrategia de manipulación de dicho sistema con el que el Vaticano nunca se ha sentido cómodo. Se hizo a la vez con un movimiento popular, la Acción Católica y con un partido político confesional, la Democracia Cristiana. En España hubo una versión propia, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que jugó un papel importante primero en la segunda República y luego en el franquismo. Fue en su Escuela de Periodismo madrileña donde el fundador del Opus aprendió esa ideología del catolicismo beligerante que rezuma su libro guía: "Camino". La intolerancia y el dogmatismo doctrinal de la Iglesia, sobre todo a partir de la declaración de la infalibilidad papal, contribuyen también a esa predisposición al sectarismo de un sistema de creencias y un modo de disciplina grupal que, con harta frecuencia, desemboca en el fanatismo, la intolerancia y la fabricación de enemigos ideológicos. Y al lado de una Iglesia caritativa, abierta al diálogo con el mundo civil, convive esa otra Iglesia llena de desconfianzas, dueña del Vaticano, cerrada en si misma que se manifiesta singularmente en esos grupos y grupúsculos sectarios en los que habitan gentes con fuertes deficits de personalidad y escasas convicciones democráticas.
Con respecto al Opus, el ideario de la institución proclama que sus miembros son ciudadanos corrientes, pero las reglas para la observancia de los numerarios se han ido haciendo cada vez más estrictas y detallistas y más que una organización religiosa el Opus es hoy una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles. Los numerarios viven en comunidad, entregan todo el dinero que ganan, dan cuenta al céntimo de sus gastos corrientes y necesitan permiso para casi todo, por ejemplo para leer la prensa, no van a espectáculos públicos, cine, deportes, evitan el trato y la solidaridad con la propia familia y su vida entera está reglamentada hasta extremos ridículos. Los numerarios son generalmente reclutados a edad muy temprana, la mayoría de ellos, lejos del objetivo fundacional de la santificación del trabajo en el mundo, se dedica a mantener la infraestructura educativa y administrativa propia y viven en una especie de burbuja existencial donde dejan de pensar por su cuenta y se convierten en "robots" infantilizados. Muchos desarrollan problemas físicos y psíquicos y los que logran darse cuenta de su situación y tienen medios para marcharse, lo hacen. Renunciando a su origen, la organización se está clericalizando y, para colmo, está incurriendo en graves violaciones de las leyes y la moral eclesiásticas, según se deduce de la denuncia que en su día hicieron al Vaticano una cincuentena de exsocios. (Véase Opuslibros.org). El índice actual de abandono de numerarios, laicos y sacerdotes, excede con mucho al de nuevos ingresos.
El Opus secta se convierte en Opus mafia cuando sus miembros se alían para conseguir determinados fines que mantienen ocultos, incluyendo la conspiración política, la manipulación de actividades mercantiles, la violación de leyes fiscales, tan patentemente documentados hoy en varios países y que explican la mala fama que tiene el grupo en bastantes ambientes. Tanto el Opus como los Legionarios se dirigen preferentemente a reclutar gentes adineradas y poderosas, en el segundo caso por encargo específico del Papa Pío XII, que los aprobó. En sus numerosos centros universitarios para la formación de empresarios el Opus defiende un capitalismo puro y duro, un conservadurismo económico, paralelo al conservadurismo político, social y teológico que le caracteriza.Una consecuencia de la presión que la autoridad ejerce sobre los súbditos es el resentimiento e incluso la beligerancia que algunos miembros del Opus manifiestan contra la organización cuando salen de ella, al contrario de la conducta habitual de los que abandonan órdenes o congregaciones religiosas o el sacerdocio. Esta beligerancia se produce cuando, ya desde fuera, los ex socios se dan cuenta de que, más que en preservar el conservadurismo de la doctrina, más que en la pretensión de poder político, eclesiástico, educativo, en lo que verdaderamente son especialistas los directivos es en hacer desagradable la vida a los numerarios, en descabezar cualquier intento de autonomía personal, en procurar que tengan mal concepto de sí mismos. Parece que mandar en el opus requiere una cierta dosis de sadomasoquismo.
Durante el papado de Juan Pablo II las reclamaciones contra el sectarismo católico no eran tenidas en cuenta, algo que ha cambiado cuando el nuevo Pontífice ha castigado levemente al padre Maciel, fundador y jefe de los Legionarios de Cristo, por conducta sexual gravemente delictiva y parece que también quiere meter en vereda a los Kikos. En todo caso, instituciones civiles como los Parlamentos belga y francés, y el europeo, están empezando a tomar en consideración las muchas denuncias de familias que se quejan de la persecución de menores que practican las organizaciones sectarias, un modo de "pederastía espiritual", similar a los muchos casos de violaciones y abusos contra menores por parte del clero católico, silenciados por el Vaticano hasta que la justicia civil ha intervenido.
Esa actuación ocultista y opaca tan propia de las sectas católicas, que el Vaticano protege, se traduce también en el secretismo.El Opus Dei no suele proporcionar información sobre sus reglas internas. Se limita a entregar una copia de sus Constituciones, en latín, a los obispos en cuyo territorio se establece. Pero hay más de treinta documentos secretos, que no conoce la Iglesia ni siquiera la mayoría de sus miembros que regulan minuciosamente la vida de éstos, conculcan gravemente sus derechos humanos y pueden consultarse en la página web: www.opuslibros.org, bajo la rúbrica "índice de documentos internos").
Alberto Moncada, presidente de Sociólogos sin fronteras Internacional
viernes, 8 de mayo de 2009
GÉNESIS Y DESARROLLO DE LA SANTA MAFIA
SOBRE LA EDICION DEL LIBRO DE J. YNFANTE, LA PRODIGIOSA AVENTURA DEL OPUS DEI: GÉNESIS Y DESARROLLO DE LA SANTA MAFIA.
Ana Azanza, 13 de noviembre de 2006
En el libro “José Martínez, la epopeya de Ruedo Ibérico” escrito por Albert Forment se narran los orígenes y nada fácil existencia de la editorial Ruedo Ibérico. La editorial fue una iniciativa de varios exiliados españoles en París, a principios de los años sesenta. En el capitulo 9, páginas 386 y siguientes aprendemos que el libro de Jesús Ynfante editado en julio de 1970 constituyó uno de los mayores éxitos editoriales de Ruedo Ibérico, de manera que Ruedo empezó a ganarse fama de ser
“uno de los más irreductibles emporios culturales antifranquistas del exilio, y a su astuto director, como un peligroso enemigo del régimen antifranquista.”
“Porque el hecho cierto es que si ese temible volumen había salido a la venta, se debía en primer lugar a la tenacidad, a la constancia y al firmeza de que había hecho gala José Martínez durante los tres últimos y difíciles años. Todo lo que gira en torno a la larga gestación de La prodigiosa aventura del Opus Dei tiene un extraño aire novelesco rayano en la ópera bufa. En el otoño de 1967 apareció por París un chico listo, despierto, ingenioso y hábil, furiosamente antifranquista, melenudo y barbado, de conversación ocurrente y graciosa, una de esas personas que caen bien, que generan de inmediato una amplia corriente de simpatía, que sabe ganarse la confianza ajena, aunque arrastraba cierta fama, de la que no desmerecía en absoluto de tener la mano un tanto larga para la documentación ajena. Se llamaba Jesús Ynfante y era andaluz, lo cual añadía cierto gracejo sureño a su alegre compostura, y había sido secretario personal de José Vidal Beneyto.
Jesús Ynfante, que había comenzado estudios universitarios sin llegar a concluirlos, se presentó en la rue Aubriot con unas carpetas de expedientes secretos realmente suculentos referentes al Opus Dei, que interesaron vivamente al director de Ruedo ibérico. Lo increíble del asunto es que Jesús Ynfante poco menos que había sustraido dicho material del archivo privado del mismísimo Vidal Beneyto, quien, durante unos breves años, también había formado parte del Opus Dei. Así pues, el día 27 de octubre de 1967 Jesús Ynfante Corrales, todavía autor bisoño, firmaba contrato con Éditions Ruedo Ibérico de París para escribir una obra titulada provisionalmente SANTA MAFIA, cuyo manuscrito sería entregado a un ritmo mínimo de cuatro capítulos por mes.”
Jesús Ynfante fue bastante lento escribiendo, no cumplía los plazos estipulados y encima se tomó la libertad de participar en una protesta política que le llevó a la cárcel durante un mes. El director de Ruedo Ibérico se tiraba de los pelos cada vez que le nombraban al escritor. Entre ambos hubo más que palabras.
“Ruedo Ibérico ya había editado dos años antes otro libro sobre el Opus Dei, pero aunque estaba agotado tenía menos mordiente, puesto que estaba basado en su mayor parte, en textos de libre difusión en España, cronológicamente sólo llegaba hasta 1957 (Daniel Artigues seudónimo de Jean Becarud, L’Opus Dei en Espagne), La prodigiosa aventura del Opus Dei. Génesis y desarrollo de la Santa mafia, en cambio, estaba concebido, de principio a fin, para llamar la atención y provocar un terremoto político. Desde el diseño de la tétrica cubierta (debido a José Martínez), con la simbólica imagen de una repugnante araña encaramada a una horrenda telaraña, pasando por el mismo título, claramente escandaloso, hasta el tono agresivo de los enunciados de los capítulos, todo en el libro estaba orquestado para irritar hasta la exasperación al régimen franquista.
Pero aunque dicha preparación coadyuvó a crear el best seller político lo que verdaderamente impactaba era el contenido. El Opus Dei es una asociación integrista católica que se mueve en las sombras, cuyos miembros rara vez reconocen, al menos en público, su adscripción a la poderosa obra de Dios. Y he aquí que de repente se publicaba un densísimo volumen, aureolado con la pátina de rigor de Ruedo Ibérico que desvelaba, con nombres y apellidos, la penetración sistemática de dicho integrismo católico, al que se catalogaba de fascista en la universidad, en la Administración estatal y las principales empresas industriales y financieras del país, desmenuzando entre jocosos sarcasmos y brutales ataques políticos sus orígenes, sus bases de reclutamiento, su ideología, sus finanzas, su estructura interna, su expansión internacional.
Y lo que es más, incluía como apéndice, por una parte, la traducción al español, desde el latín original, de las célebres Constituciones del Opus Dei, un documento secreto que sólo poseían los responsables generales del Opus Dei y la jerarquía regional (estaba prohibida su reproducción), prologada por una salvaje nota crítico burlesca del traductor, Agustín garcía Calvo, y por otra, como anexo, una enorme lista de 70 páginas (cierto que poco rigurosas) repletas de militantes y simpatizantes del Opus Dei, con los cargos que ocupaban en la sociedad civil. En la primera edición, este último anexo fue publicado como separata, una argucia editorial que tenía por fin paralizar las posibles demandas judiciales, pues si éstas tenían éxito el cuadernillo podía ser inmediatamente retirado del volumen sin menoscabo económico para la editorial.
Por último, y por lo que respecta al estilo del texto, estaba repleto de frases de talante similar la siguiente: “… el clerical-autoritarismo español necesitaba una organización como el Opus Dei y un fundador como Escrivá, de la misma manera que los nazis necesitaron en Alemania el partido nacionalsocialista y un jefe como Adolfo Hitler para funcionar socialmente.”
Como dio la casualidad de que La prodigiosa aventura… se publicó apenas diez meses después de la última remodelación del gobierno franquista (ver el envio 18 de Ruedo Ibérico), en la cual los tecnócratas relacionados con el instituto secular habían alcanzado su mayor poder e influencia, y todavía coleaban las repercusiones del escándalo económico-político Matesa, en el que estaban implicados hombres del gobierno simpatizantes del Opus Dei, la coyuntura política española no pudo ser mejor para que el volumen actuara como una especie de bomba de relojería libresca contra una de las principales corrientes de apoyo sociológico y organizativo de la dictadura militar.
Al fin y al cabo el Opus Dei se había ganado muchísimos enemigos entre los mismos franquistas, y probablemente por ese hecho es por lo que en la librería de Ruedo Ibérico en París se vio ese verano, y en los meses subsiguientes, un curioso desfile de dignos señores trajeados, entre los que se decía que había gobernadores civiles, directores generales y hasta algún subsecretario franquista, que aprovechaban un desplazamiento oficial, o simplemente un período de vacaciones en la capital francesa, para acercarse a su local y comprar directamente el libro que ellos mismos habían prohibido en España, pero cuya información era, ay, tan apetecible.
Por dicho motivo José Martínez exclamaría esos días: “Viene gente muy rara a comprar libros, a Latran, a La Joie de Lire, etc… Lo nunca visto.” El éxito del libro fue tan fulminante que en menos de tres semanas se había agotad la primera edición, y a mediados de agosto se ponía en marcha la imprenta para servir la segunda, y así siguió varios meses, enriqueciendo por el camino a Jesús Ynfante y engrandeciendo de paso la editorial. Se rumoreaba además que en Madrid, en el mercado negro de libros prohibidos, se habían llegado a cotizar algunos ejemplares a 7000 pts., cuando su precio original era quince veces menor.
A partir de finales de setiembre y sobre todo desde octubre, comenzarían a llegar a la rue de Latran cartas de protesta, amenazas de proceso, pero también fueron publicados artículos el libro en la prensa española, todos despectivos eso sí, como el de José María Ruiz Gallardón en el periódico ABC del 29 de octubre de 1970, tachándolo de pornocultura (Ver envío de Ruedo Ibérico 14), con lo cual la editorial rompía a las bravas el cerco de silencio con que la censura española cubría por lo general sus actividades.”
A la semana siguiente de salir el libro de Ynfante, un exiliado español llamado Xavier Domingo que trabajaba en la agencia France Presse proponía la edición de una trilogía titulada La tragicomedia española, cuya primera entrega sería una sarcástica novela titulada El dinero del Opus Dei. El editor José Martínez lo aceptó como un buen palo que le vendría muy bien a la “santa mafia”.
Ana Azanza, 13 de noviembre de 2006
En el libro “José Martínez, la epopeya de Ruedo Ibérico” escrito por Albert Forment se narran los orígenes y nada fácil existencia de la editorial Ruedo Ibérico. La editorial fue una iniciativa de varios exiliados españoles en París, a principios de los años sesenta. En el capitulo 9, páginas 386 y siguientes aprendemos que el libro de Jesús Ynfante editado en julio de 1970 constituyó uno de los mayores éxitos editoriales de Ruedo Ibérico, de manera que Ruedo empezó a ganarse fama de ser
“uno de los más irreductibles emporios culturales antifranquistas del exilio, y a su astuto director, como un peligroso enemigo del régimen antifranquista.”
“Porque el hecho cierto es que si ese temible volumen había salido a la venta, se debía en primer lugar a la tenacidad, a la constancia y al firmeza de que había hecho gala José Martínez durante los tres últimos y difíciles años. Todo lo que gira en torno a la larga gestación de La prodigiosa aventura del Opus Dei tiene un extraño aire novelesco rayano en la ópera bufa. En el otoño de 1967 apareció por París un chico listo, despierto, ingenioso y hábil, furiosamente antifranquista, melenudo y barbado, de conversación ocurrente y graciosa, una de esas personas que caen bien, que generan de inmediato una amplia corriente de simpatía, que sabe ganarse la confianza ajena, aunque arrastraba cierta fama, de la que no desmerecía en absoluto de tener la mano un tanto larga para la documentación ajena. Se llamaba Jesús Ynfante y era andaluz, lo cual añadía cierto gracejo sureño a su alegre compostura, y había sido secretario personal de José Vidal Beneyto.
Jesús Ynfante, que había comenzado estudios universitarios sin llegar a concluirlos, se presentó en la rue Aubriot con unas carpetas de expedientes secretos realmente suculentos referentes al Opus Dei, que interesaron vivamente al director de Ruedo ibérico. Lo increíble del asunto es que Jesús Ynfante poco menos que había sustraido dicho material del archivo privado del mismísimo Vidal Beneyto, quien, durante unos breves años, también había formado parte del Opus Dei. Así pues, el día 27 de octubre de 1967 Jesús Ynfante Corrales, todavía autor bisoño, firmaba contrato con Éditions Ruedo Ibérico de París para escribir una obra titulada provisionalmente SANTA MAFIA, cuyo manuscrito sería entregado a un ritmo mínimo de cuatro capítulos por mes.”
Jesús Ynfante fue bastante lento escribiendo, no cumplía los plazos estipulados y encima se tomó la libertad de participar en una protesta política que le llevó a la cárcel durante un mes. El director de Ruedo Ibérico se tiraba de los pelos cada vez que le nombraban al escritor. Entre ambos hubo más que palabras.
“Ruedo Ibérico ya había editado dos años antes otro libro sobre el Opus Dei, pero aunque estaba agotado tenía menos mordiente, puesto que estaba basado en su mayor parte, en textos de libre difusión en España, cronológicamente sólo llegaba hasta 1957 (Daniel Artigues seudónimo de Jean Becarud, L’Opus Dei en Espagne), La prodigiosa aventura del Opus Dei. Génesis y desarrollo de la Santa mafia, en cambio, estaba concebido, de principio a fin, para llamar la atención y provocar un terremoto político. Desde el diseño de la tétrica cubierta (debido a José Martínez), con la simbólica imagen de una repugnante araña encaramada a una horrenda telaraña, pasando por el mismo título, claramente escandaloso, hasta el tono agresivo de los enunciados de los capítulos, todo en el libro estaba orquestado para irritar hasta la exasperación al régimen franquista.
Pero aunque dicha preparación coadyuvó a crear el best seller político lo que verdaderamente impactaba era el contenido. El Opus Dei es una asociación integrista católica que se mueve en las sombras, cuyos miembros rara vez reconocen, al menos en público, su adscripción a la poderosa obra de Dios. Y he aquí que de repente se publicaba un densísimo volumen, aureolado con la pátina de rigor de Ruedo Ibérico que desvelaba, con nombres y apellidos, la penetración sistemática de dicho integrismo católico, al que se catalogaba de fascista en la universidad, en la Administración estatal y las principales empresas industriales y financieras del país, desmenuzando entre jocosos sarcasmos y brutales ataques políticos sus orígenes, sus bases de reclutamiento, su ideología, sus finanzas, su estructura interna, su expansión internacional.
Y lo que es más, incluía como apéndice, por una parte, la traducción al español, desde el latín original, de las célebres Constituciones del Opus Dei, un documento secreto que sólo poseían los responsables generales del Opus Dei y la jerarquía regional (estaba prohibida su reproducción), prologada por una salvaje nota crítico burlesca del traductor, Agustín garcía Calvo, y por otra, como anexo, una enorme lista de 70 páginas (cierto que poco rigurosas) repletas de militantes y simpatizantes del Opus Dei, con los cargos que ocupaban en la sociedad civil. En la primera edición, este último anexo fue publicado como separata, una argucia editorial que tenía por fin paralizar las posibles demandas judiciales, pues si éstas tenían éxito el cuadernillo podía ser inmediatamente retirado del volumen sin menoscabo económico para la editorial.
Por último, y por lo que respecta al estilo del texto, estaba repleto de frases de talante similar la siguiente: “… el clerical-autoritarismo español necesitaba una organización como el Opus Dei y un fundador como Escrivá, de la misma manera que los nazis necesitaron en Alemania el partido nacionalsocialista y un jefe como Adolfo Hitler para funcionar socialmente.”
Como dio la casualidad de que La prodigiosa aventura… se publicó apenas diez meses después de la última remodelación del gobierno franquista (ver el envio 18 de Ruedo Ibérico), en la cual los tecnócratas relacionados con el instituto secular habían alcanzado su mayor poder e influencia, y todavía coleaban las repercusiones del escándalo económico-político Matesa, en el que estaban implicados hombres del gobierno simpatizantes del Opus Dei, la coyuntura política española no pudo ser mejor para que el volumen actuara como una especie de bomba de relojería libresca contra una de las principales corrientes de apoyo sociológico y organizativo de la dictadura militar.
Al fin y al cabo el Opus Dei se había ganado muchísimos enemigos entre los mismos franquistas, y probablemente por ese hecho es por lo que en la librería de Ruedo Ibérico en París se vio ese verano, y en los meses subsiguientes, un curioso desfile de dignos señores trajeados, entre los que se decía que había gobernadores civiles, directores generales y hasta algún subsecretario franquista, que aprovechaban un desplazamiento oficial, o simplemente un período de vacaciones en la capital francesa, para acercarse a su local y comprar directamente el libro que ellos mismos habían prohibido en España, pero cuya información era, ay, tan apetecible.
Por dicho motivo José Martínez exclamaría esos días: “Viene gente muy rara a comprar libros, a Latran, a La Joie de Lire, etc… Lo nunca visto.” El éxito del libro fue tan fulminante que en menos de tres semanas se había agotad la primera edición, y a mediados de agosto se ponía en marcha la imprenta para servir la segunda, y así siguió varios meses, enriqueciendo por el camino a Jesús Ynfante y engrandeciendo de paso la editorial. Se rumoreaba además que en Madrid, en el mercado negro de libros prohibidos, se habían llegado a cotizar algunos ejemplares a 7000 pts., cuando su precio original era quince veces menor.
A partir de finales de setiembre y sobre todo desde octubre, comenzarían a llegar a la rue de Latran cartas de protesta, amenazas de proceso, pero también fueron publicados artículos el libro en la prensa española, todos despectivos eso sí, como el de José María Ruiz Gallardón en el periódico ABC del 29 de octubre de 1970, tachándolo de pornocultura (Ver envío de Ruedo Ibérico 14), con lo cual la editorial rompía a las bravas el cerco de silencio con que la censura española cubría por lo general sus actividades.”
A la semana siguiente de salir el libro de Ynfante, un exiliado español llamado Xavier Domingo que trabajaba en la agencia France Presse proponía la edición de una trilogía titulada La tragicomedia española, cuya primera entrega sería una sarcástica novela titulada El dinero del Opus Dei. El editor José Martínez lo aceptó como un buen palo que le vendría muy bien a la “santa mafia”.
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